miércoles, noviembre 25, 2009

Wii Sports Resort, la secuela del éxito


En los tiempos que corren donde los videojuegos están alcanzando una complejidad técnica despampanante llegó el Wiisports sin hacer mucho ruido. En Europa Nintendo decidió colarlo con su consola de sobremesa (en Japón creo que simplemente salió aparte) y le dio su correspondiente promoción. Era un juego de poco presupuesto que tenía como finalidad prioritaria enseñarnos a controlar el Wiimote y pasar un rato divertido. Bueno, pues sorprendentemente el juego ha vendido millonadas hasta el punto que se ha convertido en una asignatura obligatoria para todo el poseedor de la consola de Nintendo. Pocos quedarán que no lo hayan probado alguna vez y para una gran mayoría ha sido nuestra primera experiencia con la detección de movimiento, tecnologías que en los próximos tiempos parece que van a estar más presentes en las plataformas de sobremesa. Pues bien, si con Wiisports fuimos calentando motores Nintendo, explotando el concepto, sacó al mercado una evolución al que tituló Wii sports Resort el cual serviría de presentación para el añadido del Motion Plus. Supongo que ya lo sabréis pero este aparetejo acoplable al wiimote ofrece una detección de movimiento mejorada hasta el punto de usar el ansiado 1:1, es decir, una perspectiva total de primera persona. Personalmente creo que Nintendo se equivocó totalmente no incorporando esta tecnología de entrada porque esto tenía que haber sido ya el Wiimote original, nada de accesorios posteriores que llegan tarde y que ahora cuesta implementar en juegos. Más allá de los deportivos solo el próximo Zelda y el Red Steel 2 lo van a incorporar que se sepa por lo que la valoración que se puede hacer de momento es que hay muchos millones de Motion Plus sin ser utilizados. Supongo que Nintendo y alguna third party se animará a explotar algo más esta tecnología porque sería una pena no desarrollarla.

El Resort ofrece un surtido más amplio de deportes del que ofrecía el primero. Prescinde del tenis para darle, supongo, mayor cabida al Gran Slam o al Virtua Tennis pero incorpora el tenis de mesa en su lugar. También entran el Basket, los de Espada, el tiro con arco, el Wakeboard, el Frisbee, la moto acuática, el piragüismo, el ciclismo y los de vuelo. Los únicos que repiten son el golf y los bolos. Lo que os recomendaría con este juego (si al final lo pilláis) es que no os guieis por la fama que les precede a las Wiicosa, es decir, de juegos rápidos de jugabilidad mediocre y más fáciles que sumar uno más uno. Este Resort es por momentos difícil y ofrece grandes dosis de jugabilidad lo que unido a su carácter de juego atemporal, puede ser perfectamente un must have de la consola. Es verdad que técnicamente no es ninguna maravilla (salvo la isla Wuhu que me parece una pasada) ya que recurre de nuevo a los Miis y a escenarios muy basicos y poco o nada impresionables. Pero lo que pierde a nivel técnico lo gana a nivel jugable. Yendo uno por uno y por orden de preferencia la cosa quedaría así:

1. Tenis de Mesa. Lo mejor probablemente del juego. Ya no es pasar la bola sino que ahora la dirigimos y manipulamos a placer. Podemos cortarla y hacer incluso top-spins como el que no quiere la cosa. Fantabuloso y viciante. Tiene un modo extra de pasar la bola a la vez que derribas latas.

2. Tiro con arco. Requiere de una precisión brutal con el Wiimote. Te obliga a tener pulso, dirección y saber cuándo disparar. Debes controlar el viento a favor o en contra y las diferentes altitudes y distancias a las dianas. Hay tres niveles de dificultad.

3. Espada. Sencillamente lo que muchos ansiaban hacer con el wiimote, es decir, usarlo como espada en 1:1. Responde de forma precisa y aplicable a nuevos juegos (el Red Steel 2 dictará sentencia) puede ser sencillamente espectacular. Los golpes y cortes los diriges tú a placer así que olvidad cualquier movimiento neutro. El de asalto tiene algunas fases difíciles como ellas solas. La última es un infierno.

4. Basket. Interesante propuesta que por desgracia no llega más allá de dos minijuegos. Hubiera sido interesante incorporar partidos de 5 vs 5 pero la cosa ha quedado en un 3x3 bastante majo donde solo podemos robar, tirar y machar. No tiene demasiado misterio. El otro es un concurso de triples. La exigencia del concurso radica en la capacidad de definición a la hora de lanzar desde la línea de 6,25. Responde de forma muy precisa a la dirección y a la fuerza que imprimimos.


5. Frisbee. Otro que requiere una precisión fuera de lo normal. El wiimote es claramente una extensión de tu brazo por lo que debes lanzar el disco tal cual lo harías en la realidad incluso controlando la inclinación. La idea es puntuar lo máximo posible y llevar el disco al punto concreto donde el chucho lo agarre al vuelo. Para complicarlo meten globos por el escenario. Existe un extra de golf pero aplicado al Frisbee.

6. Ciclismo. Este juego no me esperaba que enganchara tanto. Cogéis el nunchuk y el wiimando y los agitáis como si hicierais pesas, una especie de balanceo acompasado que en principio emula al pedaleo. Cuanto más rápido lo hagáis más velocidad alcanzareis pero también antes os cansareis. La virtud está en el término medio y en poneros detrás de vuestros rivales para coger el rebufo. Hay varios escenarios y complicaciones como el del viento en contra.

7. Moto acuática. Este juego no me ha gustado demasiado pero usa el wiimando y el nunchuk a modo de mando de moto acuática. Simplemente son diversas fases en las que debemos puntuar lo máximo que podamos. Quizás sea el que menos se ajusta a mis expectativas porque cuesta de manejar por momentos. Me ha provocado cierta nostalgia, eso sí, jugar a esto y recordar el mítico Wave Race 64. Creo que Nintendo podría recuperar aquella IP en Wii pero bueno, parece que no se atreve.

8. Wakeboard. Una lancha tira de nosotros y a hacer piruetas como locos. No tiene más misterio.

9. Piragüismo. Orientado claramente al multijugador ya que individualmente no es gran cosa. El wiimando se usa a modo de pala y resulta complicado dirigir con cierta soltura el kayak. El juego te ofrece varias distancias a meta pero al rato aburre y te deja molido los brazos.

10. Vuelo. Este prácticamente no lo considero un deporte como tal pero es una curiosidad más que otra cosa. Saltamos del avión junto a un arsenal de Miis y hacer paracaidismo conjunto. Luego hay algun que otro extra como el de pilotar la aeronave por la isla Wuhu que como he dicho antes me ha encantado en líneas generales. Una cucada.

Estaremos todos de acuerdo que este Resort no es una maravillaca pero por las buenas sensaciones que ofrece el Motion Plus y la diversión multijugador creo que sorprende muy gratamente. Del primero solo queda el concepto y poco más. ¿Achaques? Bueno, la factura técnica y que nos falta un on-line a lo Mario Kart. Si todas las Wiicosas (nunca me ha molado este palabro) fueran como el Resort no me importaría que Nintendo indague en ellos lo que quiera. Siempre nos molarán más los Zeldas pero que hayan productos así en un catalogo, simples y sin pretensiones, también es bueno porque nos recuerda que los videojuegos están hechos para nuestra diversión y este ofrece mucha. Recomendable.

Salu2!

PD: Próximo a reseñar: Okami

PD2: Barbablanca se cabrea y el suelo tiembla; Samehada traiciona al pescao de la Niebla (LOL); No Bleach; sigue el Natsu vs Zero (+ tetas de Lucy y cía.); Galaxian Explosion por partida doble; Miroku convence a Grana (tsk); paz y buenos ánimos tras la saga del instituto chungo.

lunes, noviembre 16, 2009

Yo soy de la resistencia


The Resistance (2009)- MUSE

Tengo la etiqueta de música cogiendo polvo desde hace eones y es curioso porque iba a ser una de las secciones que más quería potenciar este 2009 pero entre que siempre me ha parecido difícil criticar un disco y la importancia que doy a otros contenidos pues al final acaban las intenciones en agua de borrajas. Para que no se diga, ahí va una entrada dedicada al último disco de Muse.

Con la música, por norma general, intento coquetear con todos los géneros que hoy en día andan por el mercado pero sería estúpido por mi parte negar que el rock es lo que más me cautiva últimamente y culpa de ello la tienen algunas bandas inglesas míticas como U2 o Radiohead pero también algunos más recientes como Travis, Coldplay o Muse. A diferencia de los otros grupos citados, a Muse los conozco relativamente menos y se podría decir que soy un seguidor de la nueva hornada, de los que les conoció con su penúltimo disco de estudio, Black Holes and Revelations. Esto tiene algo positivo y es que su discografía la he escuchado a la inversa empezando con BH&R y acabando con Origin of Simmetry lo que me ha llevado a tener una concepción del grupo algo distinta a la mayoría y quedando menos asombrado por posibles cambios de rumbo y estilos que el grupo haya podido llevar adelante durante su trayectoria. En cualquier caso, creo que con Muse lo más acertado sería hablar de evolución e inspección hacia nuevos terrenos. Para mí siguen siendo los mismos pero juegan con el riesgo y con las innovaciones y me encanta por una cosa, sus discos comienzan a ser muy imprevisibles y The Resistance es la prueba.

The Resistance es un disco potente desde mi punto de vista que respira algo de la esencia de sus anteriores trabajos, sobretodo del Black Holes, pero abre caminos nuevos a inspeccionar. Se podría decir continuista muy entre comillas. Por ejemplo, Uprising suena mucho al anterior disco, sobre todo a mi querida Starlight y exactamente igual que me pasó con aquel tema, fue en su segunda escucha cuando más la comencé a disfrutar. Un tema que anima a no achatarse, a ir en contra de la opresión de estos tiempos. Muy buena.

Resistance es el segundo tema y entramos ya en la experimentación. Para mí este tema es anárquico, lo veo imprevisible y eso me pone. Empieza lenta (propio del grupo), sonidos de piano electrónico resuenan y luego pega el subidón. Un estribillo se te clava en la cabeza “It could be wrong, could be wrong…” y el tema se desata al unísono con la voz de Bellamy. La letra sigue la dinámica de Uprising vendiéndote que el amor es la salvación a un mundo caótico y opresor.

Con Undisclosed Desires llegó la polémica. ¿Muse haciendo pop? Dios mío, donde vamos a ir a parar. Para los muy fans del Origin of Simmetry o el Showbiz este tema ha empañado todo el disco según lo que he ido constatando desde que salió. Para mí es un tema que ha ido creciendo mucho en su revisión, en especial por su estribillo pegadizo. Y oye, si Muse ya hemos dejado claro que te puede tirar para otros estilos, ¿por qué no habría que encajar un tema popero? En el Origin of Simmetry que te versionaran el gran Feeling Good no pasa nada pero ahora tirémonos de los pelos que Muse nos ha abandonado. Ay señor…

United States of Eurasia. El tema más anárquico que le he escuchado a la banda desde que los sigo. Que alguien me diga cómo se pueden mezclar pianos, homenaje a Queen con aquellos coros tan característicos del Bohemian Rapsody, música con cierto ramalazo árabe y luego un añadido del Claro de Luna de Beethoven pero muy romanticón. Este tema es una maravilla.

Guinding Light. Seguramente el que menos me gusta de todo el disco. No le encuentro ninguna magia más allá de su letra. No lo ubico o no sé ubicarlo.

Unnatural Selection y MK Ultra. Son dos temas complicados de valorar. Unnatural Selection es el tema más largo del disco y seguramente es el Muse más roquero que veremos en este álbum. Guitarra al poder, riffs y sonido a los primeros tiempos. Es un temazo que lo único que le empaña es algún cambio de ritmo por su excesiva duración. De MK Ultra se podría decir lo mismo, es el Muse más potente con una letra difícil de interpretar: Invisible to all,The mind becomes a wall. All of history deleted with one stroke. Muy apocalíptica, ¿no?

I belong to you/ Mon Coeur S'Ouvre a Ta Voix es uno de esos temas rarotes del grupo, de esos experimentales que les gusta meter en todos los discos. Personalmente me gusta el ritmo del tema y el trabajo de Bellamy es encomiable pero me parece de lo menos destacable del disco. Además, como el titulo ya anuncia, el tema se divide en dos donde Bellamy coquetea con el idioma galo y sale algo raro. Tiene toque a musical del Moulin Rouge y todo.

Y para finalizar Exogenesis. Menudo par le tuvieron que echar para sacarse una sinfonía de tres partes en unos tiempos donde comienza a acusárseles desde algunos sectores de haber caído en la comercialidad. Es epicidad al extremo, me recuerda a Megalomania o a Ruled by Secrecy. Te atrapa de principio a fin con sonidos envolventes, una extraña parsimonia de sonidos sintéticos se desata en el Overture. En el Cross-Polination volvemos a los pianos molones y remata con el Redemption, que parece una banda sonora de película. Awesome!

En fin, sin meternos en notas, creo que es buen disco. Se le puede echar en falta algo de rock genialoide que hacían en el Simmetry, en el Showbiz o en el Absolution, es decir, no hay New Born, ni guitarreo eléctrico desmedido a lo Hyper Music, Plug in Baby o Hysteria. En cualquier caso no me duele demasiado porque he aceptado su evolución desde el primer día cuando le di al play para escuchar el Black Holes y me gusta que evolucionen a nuevos sonidos y no se estanquen en un estilo muy concreto. Recomendable.

Salu2!

PD: Suertudos a los que vayais a los conciertos de BCN y Madrid de fin de mes…

PD2-Shonen: No OP; Kisame se une al club de Akatsukis con transformación feorra (que manía); Yammy recibe hasta cuando no es el objetivo (xD LOL); Natsu recibe un power up del pesao (lo dicho, siempre la lía); Mauros Eruption Crust=EPIC WIN; Grana deja megaowneado a Miroku; se atisban nuevos pactos con demonios en Beelzebub (pero la saga del Ishiyama finiquitada ya por fin).

viernes, noviembre 13, 2009

Críticas cinéfilas (XLIV): Banderas de nuestros padres – Cartas desde Iwo Jima


Director: Clint Eastwood
Año: 2006
NOTA Banderas: 6
NOTA Iwo Jima: 7,5

¿Cuánto tiempo hará que he retrasado esta entrada? Ya no sé ni el tiempo que hará pero lo peor es que tengo en el tintero ya unas cuantas películas del señor Eastwood por reseñar y no quiero que se me vayan amontonando porque, ¿habéis visto el ritmo que me lleva? Dios, si cuando aún estás saboreando al Torino te presenta una sobre Mandela y ahora dice estar con un proyecto de tinte sobrenatural. Lo dicho, el tito Clint está que no para. La película que he elegido para reseñar en primer lugar son dos en realidad aunque he decidido hacer la entrada de forma conjunta dado que hablan de lo mismo pero desde diferentes perspectivas. Hablemos de Banderas de nuestros Padres y Cartas desde Iwo Jima.

Películas de guerra ha habido siempre ya que, por desgracia, siguen siendo un tema de actualidad con vigencia plena. Aun perduran (y perdurarán) en el recuerdo de mucha gente los distintos conflictos armados contemporáneos y el cine, con mejor o peor precisión, siempre ha estado ahí para recordárnoslos, para saber de dónde venimos y cómo no caer en los mismos otra vez. Clint Eastwood debió pensar algo así con esta doble visión que ha realizado de la batalla en la isla de Iwo Jima en plena Segunda Guerra Mundial porque ha conseguido un enfoque muy neutro de la batalla donde las dos partes implicadas quedan retratadas de forma eficiente, un poco entre luces y sombras buscando por un lado el orgullo y el homenaje y por otro el de la autocritica y la denuncia. En Banderas de Nuestros Padres se relata al bando americano y lo hace a modo de semidocumental donde se nos cuenta la historia del hizado de bandera en el monte Suribachi llevado a cabo por unos soldados norteamericanos en plena ofensiva militar. Es el símbolo que mueve toda la película y que condiciona a sus protagonistas hasta el final de sus vidas para bien o para mal pero también es el culpable de que esta película no haya alcanzado la maestría que de ella se esperaba. El guion de Paul Haggis transcurre mediante saltos temporales dividiendo la trama en dos: una dedicada al conflicto real y otra dedicada al conflicto de los personajes que regresan. Sin saber muy bien como, el guión se empieza a atascar y el montaje nos descoloca por momentos haciendo que desconectemos sin saber donde agarrarnos. Sin grandes dosis dramáticas ni grandes personajes (se ha echado en falta algún actor con mayor presencia y rol) deja como resultado una película más bien tirando a fría. Lo que pasa es que, por otro lado, tiene atisbos y escenas de la calidad y elegancia propias del director y una producción (con Spielberg detrás) realmente laboriosa y espectacular donde fotografía y ambientación hablan por sí solas. El mensaje de la película es muy neutro y yo lo celebro aunque me gustaría saber que es más determinante para la visión de un director como Eastwood. Critica el propagandismo feroz que el gobierno americano usó de la escena de la bandera para obtener más financiación y así continuar el conflicto pero luego apela al orgullo de luchar por tu país como mensaje aleccionador. Tintes a republicano moderado.

En Cartas desde Iwo Jima nos situamos en el bando contrario, en el nipón. Si las ´Banderas´ tenía como problema el tambaleo narrativo por culpa de un montaje irregular, Iwo Jima sale mucha más airosa y en ese sentido se presenta como una película de mayor entidad que su complementaria. Tiene un guión más sólido y sus recursos narrativos son más y mejores. Si bien en Banderas de nuestros padres se recurría a una visión más global donde militares y gobierno se repartían la importancia del metraje, esta película parece querer centrarse más en sus protagonistas. Los códigos éticos, militares y de honor a la patria nipona existen y los vemos en ella pero aquí Eastwood no tiene interés en líos gubernamentales ni en salirse de la isla, no quiere marearnos y piensa que es mejor centrarse en esas cuevas infernales y en los personajes que en ellas habitan. Había que mostrar la crudeza de la guerra pero más importante era entender el honor de esos soldados japoneses acorralados y abandonados a su suerte. No es raro pues que con estas premisas la trama sea más resolutiva, integra y dramática que la de su compañera. Aquí tenemos a un Ken Watanabe tomando las riendas de un General Kuribayashi que intenta planificar estrategias, que sabe de lo delicada de su misión y que vive en base a los principios patrios. Sin embargo, ese tinte tradicionalista se diluye poco a poco y vemos al hombre que hay detrás de su rango, un hombre que realmente pensaba más en su familia que en una contienda imposible. A Kuribayashi le acompañan otros personajes de los que destacaría tres: Saigo, Shimizu y Nishi. Los guionistas (Iris Yamashita y P. Haggis) hacen bien los deberes con estos tres personajes porque le dan sentido a ese aspecto humano que a Eastwood le gusta resaltar y por donde mejor se mueve. Saigo no es militar y su opinión sobre Iwo Jima dista de la de sus superiores. Regalaría Iwo Jima al enemigo porque desde su inocencia cree que la guerra es una basura sinsentido y razón no le falta. Por su parte, Shimizu es expulsado del movimiento nacional y como castigo es enviado a la guerra. Su flashback habla por sí solo. Realmente estremecedor. Y por ultimo tenemos al Baron Nishi, campeón olímpico de Hípica, que ofrece unos valores humanos y unas esperanzas a sus hombres admirables. Se podría decir que la escasa y fría conexión que hay entre los personajes en Banderas de nuestros padres aquí no está presente lo que le hace subir muchos enteros.

Esta Iwo Jima tampoco me parece una obra maestra pero es muy buena película. Sale peor parada en sus aspectos técnicos pero lo compensa un guion y personajes mejor construidos, que al fin y al cabo es con lo que nos vamos a quedar. La música de ambas películas corre a cargo del propio Eastwood y peca de repetitiva pero curiosamente eficaz. No sé donde quedarán estas dos películas en el recuerdo cinéfilo o en la propia filmografía de este director pero se nota bastante respeto y sobriedad en ellas y no están exentas de autocritica. Intenta ser un homenaje y recuerdo fiel a todas las personas que por decisiones ajenas a ellos tuvieron que convivir con el miedo y desesperación de una guerra y creo que lo consigue. No aleccionan o almenos no demasiado ni tampoco innovan o son mejores que otras películas de guerra pero son una revisión simplemente recomendable.

Salu2!

PD: Y ya que estoy con cine bélico, a ver si me veo Band of Brothers de la HBO. Todo el mundo habla maravillas.

lunes, noviembre 09, 2009

The Big Bang Theory – Primera temporada


No tengo ni la más mínima idea de cómo enfocar esta reseña y eso ya dice mucho de las sensaciones generales que me ha dejado la primera temporada de esta alocada serie surgida de las mentes peculiares de Chuck Lorre y Bill Prady. Se podría decir que esta serie ostenta el privilegio de haberme devuelto el interés por las sitcoms americanas aunque también es verdad que tampoco había hecho demasiado por revisitar el género después de que finalizara Friends. Series hay varias interesantes a las que meterle mano (admito propuestas) pero de momento me conformo con la de los físicos de la CBS.

The Big Bang Theory es el título de esta serie que narra las idas y venidas de Leonard Hofstadter y Sheldon Cooper, dos físicos que comparten piso y también una forma geek de entender la vida. Son hombres de ciencia, con coeficientes intelectuales superlativos y con aficiones comunes. Todo parece ir bien, nada parece empañar la vida cotidiana de los dos protagonistas hasta que llega una vecina nueva, Penny, una atractiva joven diametralmente opuesta a lo que ellos representan. Esta primera temporada, más allá de las presentaciones, se permite jugar con el planteamiento, del como dos geeks (nerds o como sea que la sociedad los haya bautizado) deben relacionarse con una chica tan alejada de la realidad que ellos profesan y bueno, el resultado habla por sí solo. La serie confronta esas personalidades tan dispares y acaba saliendo una comedia histriónica que te da lo que promete, risas sin parar. Pero la aclimatación de Penny a sus nuevos vecinos no será tan fácil porque a ellos ha de sumar a dos amigos de éstos, Howard Wolowitz y Rajesh Koothrappali. A partir de ahí la serie entra en una fase irrefrenable de gags y situaciones que simplemente por los buenos momentos que ofrece merece ser vista.

"Esto si es un Big Bang"

Los personajes están pensados para ser reconocibles desde el primer momento. Los cuatro físicos presentan aficiones de las denominadas freaks y eso, de una manera u otra, define mucho sus personalidades y los acaba encasillando a ojos de su vecina. Hubiera sido de mal gusto que Lorre y Prady se cebaran en los clichés ya conocidos y lo remedian estandarizando el rol de Penny, encasillándola también a ella y consiguiendo así un toma y daca simplemente genial. Que ella se mete con ellos por ser como son, ellos se meten con ella por lo mismo aunque lo justo sería decir que es Sheldon el único que contrarresta las afrentas de su vecina con mayor pasión. Los actores hacen una labor encomiable, en especial Jim Parsons (Sheldon) y Simon Helberg (Howard) que bordan sus personajes hasta el punto de hacerlos tremendamente especiales. Sheldon está por encima del bien y del mal y vive en su mundo de perfección. Todo lo que se salga de su visión analítica lo menosprecia y eso lo convierte en el controvertido de grupo. Howard, por su lado, es una especie de galán de ropas imposibles que se quiere demasiado. Más discretos pero no por ello menos interesantes están Kaley Cuoco y Johnny Galecki que está más que correctos con su Penny y su Leonard. A ver cómo van evolucionando porque se ve a leguas que necesitaran un impulso si pretenden sobrevivir a Sheldon. Koothrappali (Kunal Nayyar) ha ido de menos a más y eso se nota en su participación en los últimos capítulos. No hay capítulo más grande en esta temporada que el de Rajsh cuando se medica para hablar con las mujeres. EPIC.

Otro punto muy destacable es el nivel referencial a otras series, al cine, al comic o a los videojuegos. Battlestar Galactica, Star Trek, LOTR, Star Wars, Terminator, Marvel, DC, Halo, Wiisports…etc. vamos, todas esas aficiones que Penny no entiende ni entenderá en tíos de más de veinte años. Son diecisiete capítulos a razón de unos veinte minutos por capitulo. No hay excusa para no echarle un vistazo y yo, sin nada me lo impide, me tragaré la segunda cuanto antes. Todos a verla, leñe.

Salu2!

PD: ¿Algún día explicarán qué avería tiene el ascensor? xD

PD2-shonen: ¡Grandioso Barbablanca! (los pelos como escarpias); Sakura y sus chicos deciden irse a por Sasucristo (se prevén owneds); todo el mundo quiere y confía en Ichigo (Aizen ya tiembla xD); al pesao de Gerard le ha vuelto a dar un ataque de los suyos (bufff); Asmita la lía parda dando fin al problema de los Géminis (gran arco); Grana se lo quiere poner difícil a Miroku (ojalá le de un susto, que estoy de Aizens hasta los…); Oga usa una llave de lucha libre que deja ¿k.o? a Toujou.


viernes, noviembre 06, 2009

Criticas cinéfilas (XLIII): Agora


Director: Alejando Amenábar
Año: 2009
NOTA: 7

Sinopsis. Siglo IV. Egipto se encuentra bajo el dominio del Imperio Romano. Las violentas revueltas religiosas en las calles de Alejandría alcanzan a su legendaria Biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hipatia lucha por salvar la sabiduría del mundo antiguo, sin percibir que su joven esclavo, Davo, se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos. (La Butaca)

Bueno, pues como no podía ser de otra manera, al final me he tragado la megapromocionada Ágora de Alejandro Amenabar (y Mateo Gil) siguiendo un poco la misma tónica que otros años con sus películas y es que no puedo negar que el cine Amenábar me resulta atractivo desde que presentó Tesis hará ya unos cuantos añitos. Con Ágora son cinco las películas que he visto de este director y lo hago con sensaciones diversas. Vamos al asunto.

Durante mucho tiempo se ha hablado del cine de Amenábar como de muy correcto y eficaz pero frio y, en ocasiones, como un cine difícil con el que poder empatizar. No seré yo quien lo cuestione porque Agora no es precisamente una película con la que vayas a emocionarte sino más bien a revisitar contextos históricos muy alejados en el tiempo al nuestro en los que, sin embargo, hay ciertos paralelismos siendo la máxima las trifulcas religiosas. De eso va la película realmente, del fanatismo, del fervor religioso, de la barbarie y del rencor lo cual lo encuentro muy loable y perfecto porque estamos en Alejandria en un momento histórico donde el Imperio romano andaba en decadencia y el cristianismo avanzaba exponencialmente. Ahora bien, no me vendáis que esta película se centra en Hipatia de Alejandria porque el personaje simplemente es uno más, es una protagonista menguante y eso me desconcertó durante toda la película. En entrevistas Amenábar hablaba de “es la historia de una intelectual llamada Hipatia…” y yo digo que es un arco temporal concreto centrado en la Alejandria en la que vivió Hipatia. Punto y pelota. Quizás haya muy poca información real de la astrónoma actualmente y hayan visto necesario rodear al personaje de un interesante debate religioso y político para llenar los 120 minutos que dura la película pero eso no exime que en el fondo la protagonista no es tan protagonista lo cual no deja de ser decepcionante. Y claro, el guión flojea porque va dando bandazos. Un poco de Hipatia, un poco de política, un poco de religión, un poco del esclavo, un poco de Hipatia…etc. Yo a esto lo llamo desaprovechar un poco a Rachel Weisz. La idea preconcebida que yo llevaba era la de conocer a esa intelectual en todas sus posibles facetas pero no ha sido así ya que la personal y social flaquean. La solución podría haber llegado indagando más en la relación con su padre, en su relación con sus alumnos (Orestes me pareció insuficiente) o incluso con la sociedad de a pie de entonces. Hay pequeños intentos de conseguirlo pero superficiales. Ahora, indudable es como Hipatia brilla en sus teorías y en sus formas de exponerlas. Algún plano y secuencia como cuando llega a la idea de la elipse son esplendidos simplemente. Ahí sí brilla el guión.

Pero sólo en esos puntos huecos de la trama queda todo lo flojo de esta película porque en sus apartados técnicos es una delicia. La ambientación, la puesta en escena con decorados reales y digitales, la fotografía, el vestuario…etc. son de una factura impecable. Amenábar con presupuesto piensa a lo grande y como los grandes y es capaz de dirigir todo esto con mucha solvencia, justo lo contrario que le pasó a Díaz Yanes con Alatriste. Hasta hay tomas aéreas que resaltan que los humanos somos insignificantes en comparación al cielo que nos cobija pareciendo microbios moviéndonos (literal viendo la cámara rápida). Ejemplos como estos solo hablan bien de lo que este director ha crecido como realizador. La banda sonora corre a cargo esta vez de Dario Marianelli y como es própio de este compositor, los temas son de una corrección esplendida.

En cuanto a los actores destaca Rachel Weisz como es evidente pero una actriz así podía llenar mucho más la pantalla de lo que realmente acaba haciendo. Ya digo, su Hipatia es de una solvencia admirable pero fria y distante. No se han tomado licencias que nos permitieran acercarnos a la mujer que había detrás de la sabia. Luego tenemos por ahí a Max Minghella (Davo) que bueno, su historia funciona de forma paralela a las otras que podemos ver en esta película y está correcto sin más. Nada para tirar cohetes. Correctos también Oscar Isaac (Orestes), Rupert Evans (Sinesio) o Ashaf Barhom (Amonio).

En fin, otra película notable para este director español que sigue demostrando una gran profesionalidad detrás de la cámara y que siempre intenta evolucionar con películas y generos muy diferentes entre sí. Agora es una buena película, una crítica a la confrontación religiosa (no me ha parecido tan panfletera como dicen) y entra por los ojos de forma majestuosa. El único pero, dicho antes, es la sensación de que Hipatia podía dar más de sí. Simplemente os la recomiendo si tenéis ganas de cine con contenido histórico.

Salu2!

PD: Amenábar dice querer volver a la ciencia-ficción en su próximo proyecto. Ya tarda xD

martes, noviembre 03, 2009

Super Mario Galaxy, la joya de la corona


Este juego no es uno cualquiera. Este juego es la calidad personificada y es la mayor gozada que alguien se pueda echar hoy en día en un juego de plataformas. De hecho, voy a ser más categórico y diré que es el plataformas más completo que mis ojos han visto desde hace ya muchos años. Este juego es la muestra evidente de la Nintendo más competente, de la que enamora con sus propuestas y la que propone retos jugables sin parangón. Es la seña de una empresa y seguramente su mejor juego hasta la fecha. Así que preparaos, que va a ser una entrada de endiosamiento sin límites.

En un tiempo donde la Wii sigue siendo cuestionada por factores que más o menos ya todos conocemos resulta que nos encontramos con un juego así, que simplemente pone de manifiesto que Nintendo con menos potencia que las propuestas de su competencia puede crear juegos maravillosos, de esos que se te caen la baba y que, por si ya fuera poco, consigue revitalizar un debate sobre los mejores Marios de la historia donde seguramente el Mario 64 se posicionaba como number one sin demasiados problemas. Ahora ya no está tan claro. Ahora hay una extensión de aquel Mario pero con propuestas novedosas a nivel técnico y a nivel jugable. Es el Galaxy. Parafraseando a Forrest Gump, Super Mario Galaxy es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar. Es una propuesta atípica dentro de un género como el plataformas, genero que no tiende a ser especialmente innovador. Bueno, pues aquí Miyamoto y compañía han pensando que estaría bien llevarse a Mario a un mundo donde ya no solo dependamos de nuestro mayor o menor acierto con los botones sino también ser capaz de controlar las perspectivas de nuestros saltos. Y me diréis, muy acertadamente, que eso es lo más propio de un Mario 3D pero es que aquí tenemos una propuesta donde hay que tener en cuenta la gravedad y por tanto el control sobre Mario deja de ser estándar y se complica por momentos. Podemos recorrer un planeta/asteroide y no nos van a ajustar la cámara para facilitar la faena sino que tendremos que medir más que nunca nuestra técnica a la hora de jugar. Fantástico es poco y encima lo dota de una dificultad superior a los anteriores.

Con esta forma de aprovechar los 3D y con una dificultad acorde, Nintendo sin salirse de la tangente, nos hará viajar a determinadas galaxias para encontrar las 120 estrellas y de esa forma vencer a Bowser (y Bowsy) y salvar a Peach, vaya lo de siempre aunque matizándolo un poco. Resulta que para sorpresa de muchos (y yo mismo me incluyo), aparece una guía llamada Estela que con sus destellos de estrella y su nave accederemos a todas las galaxias. No es que sea muy propio que los Marios de sobremesa tengan historias dignas de mención pero aquí se ha mimado todo tanto que hasta nos han metido una historia paralela, casi protagonista, de la tal Estela. Hasta ocho capítulos y como todo el juego, me ha encantado. Un cuento de estos que mezcla melancolía y ternura a partes iguales que sin saber cómo, funciona muy bien dentro del todo.

Si la propuesta es buena, ya no digamos como cumple a nivel artístico y técnico. Seguramente, junto al Brawl, son los que más explotan la calidad de esta consola, que siempre digo anda algo infravalorada por los subproductos que muchas veces aparecen en ella pero basta darse cuenta que con esfuerzo sacas como estas que acabarían con cierto descontento que muchos profesan hacia esta plataforma. Mario se mueve de maravilla con unas animaciones que pulen las del 64 (del Sunshine no digo nada porque no jugué apenas), los escenarios se mueven de maravilla e interactuamos con ellos como pocas veces antes donde agua, miel, lava, viento o la propia gravedad (entre otros) nos dificultaran la tarea bastante. Es un Mario efectista y de un pulido que ya lo querría yo para otros de mis juegos, solo hay que ver el agua de los ríos, que está logradísimo para no ser de una HD. Además tenemos más transformaciones (me encanta el de abeja y el de fantasma) y muchos personajes que nos harán sufrir lo suyo con competiciones y pruebas. La música de Koji Kondo y Mahito Yokoda supera todas mis expectativas. Un juego orquestado que ofrece unas melodías excepcionales sea cual sea el sitio que visitemos. Todas se ajustan y todas brillan sobremanera. Porque no tengo muchas estrellas ahora mismo que si no me las gastaba en adquirir la Original Soundtrack. Escuchad el Teresa Waltz… buff, pero que diosada.


Jugabilidad. Más o menos ya he comentado lo más relevante pero no quiero olvidarme del uso del Wiimote. Seguramente queda en un segundo plano por todo lo mencionado pero el mando de Wii se ajusta bien a las expectativas. Aunque el nunchuk y el A sean nuestra referencia basta que lo agitemos un poco para que Mario rote con fuerza y golpee a los enemigos. Pero no solo eso, también podremos usarlo como puntero para determinadas fases donde se requiere pericia. Por ejemplo, hay un momento en que ese puntero pasa a ser un ventilador y debemos dirigir una burbuja. Por lo general, su mayor utilidad recaerá en recolectar trozos de estrella que se distribuyen por los escenarios para conseguir vidas y de paso saciar a los malditos destellos glotones. También me ha gustado mucho como con un simple shake se consigue lanzar bolas de fuego cuando cogemos el ítem de la flor pero hay algo que siempre recordaré, el uso del wiimote en las galaxias reto, el mayor de mis infiernos y donde he perdido más vidas que en todos los marios juntos. En las galaxias reto solo podemos sobrevivir si tenemos un pulso a prueba de bombas porque la idea es dirigir con el wiimote hacia dónde vamos, sin necesidad de nada más. Lo normal es ponerlo en sentido vertical y a partir de ahí buscar la dirección correcta. Es un infierno, en especial, el de la bola.

En fin, argumentos hay de sobra para hacerse con este juego porque es directamente imprescindible. Ha sentando la base de un plataformas especial y el Galaxy 2 no será más que la confirmación de ello siendo una extensión de dicha maravilla. Es hasta rejugable con Luigi tras conseguir todas las estrellas. No digo más, solo que lo probéis un rato (si disponeis de Wii) para poder entender que este Mario es una joya, la joya de la corona.

Salu2!

PD: Y contando los días para el Galaxy 2… ¡Yoshiiii!

PD2-Shonen: Squard nos la cuela y empala al viejo; Sakura convierte a Naruto en un shojo; Ichigo y Unohana se las piran de HM (con tal de no ver a Yammy); en Fairy Tail la resistencia es inagotable; Aspros manipulando se acerca al Patriarca (OMG); Miroku quiere tener palabras con Grana, y el dvd que no va; empiezan, por fin, las hostias entre Toujou y Oga. Una Priscilla intratable hace sudar a la Beth parasitada (lo lleva claro).

sábado, octubre 31, 2009

Criticas cinéfilas (XLII): Speed Racer


Director/es: Andy y Larry Wachowski

Año: 2008

NOTA: 6

La tenía en el tintero y por motivos que nunca sabré me desentendí por completo de esta película hasta que la he podido catar en dvd. Seguramente leer alguna crítica destructiva de ella en la época de su estreno me desmotivó y eso que era de las que propuse en este blog como objetivos para ir al cine. Como veis, yo mismo me desacredito totalmente pero para resarcirme os traigo la crítica de la película un año después.

Personalmente esta película es un dulce y a nadie le amarga un dulce aunque hay que decir una cosa: es un dulce de los que puede empachar si no vas mentalmente preparado de lo que vas a ver. Los Wachowski, en un estado de caprichoseo inaudito, cogen y les da por adaptar Mach Go! Go! Go! el manga de Tatsuo Yoshida que goza también de una serie de anime sesentero y que muchos recordaran porque nos llegó bajo el nombre de Meteoro. Eran carreras de coches imposibles donde el prota debía hacer frente a todo tipo de riesgos para ganar campeonatos y bueno, con mayor o menor pericia, los acaba superando todos. Tener en la cabeza la idea de adaptar esta serie a imagen real era algo descabellado, fuera de cualquier lógica comercial (de hecho no han recuperado ni lo invertido) pero los Wachowski, aficionados como son al anime se ve que sí encontraron alguna razón caprichosa para hacerlo y vaya si lo han hecho. ¿Resultado? Entretenimiento visual sin parangón. No hay más.

La película no tiene otro objetivo que entretener durante dos horas al espectador y que lo consiga depende de dos cosas: que seas afín a los efectos especiales y segundo, que te molen las apuestas rompedoras estéticamente. Con eso hay más que suficiente para disfrutarla. No es necesario perder el tiempo en si tiene trama o si los personajes están bien construidos, lo que realmente vamos a valorar y disfrutar es el despliegue técnico que inunda esta película. No me atrevería a decir que todos porque lo dudo pero la gran mayoría de fotogramas de la película huelen a digital a leguas por lo que ya os podéis ir haciendo una idea de lo que vais a encontraros. Esto no es un pero realmente porque a ver como trasladas al cine unas carreras donde los coches están el mismo tiempo en el aire que en tierra, por no hablar de piruetas, golpes imposibles, armas y demás historias. Es lo que hay. A eso le sumamos el despliegue estético que se podría definir como una diarrea de colores bestial a todos los niveles, desde escenarios a vestuario. Sería el mundo ideal de Agatha Ruiz de la Prada.

"Tonalidades molonas"

El montaje es sencillo pero curioso. Han intentado darle algo de dinamismo metiendo de forma intermitente planos que se suceden tal cual la lectura de un comic y les ha quedado bien. Está claro que la película tiene argumentos técnicos de sobra para convencerte y actuar como contrapeso ante la falta de un guion potente, eso es innegable aunque ya es muy subjetiva la impresión global con la que te quedes después. En mi caso es una película muy disfrutable pero no quedará en mi mente como trascendente (bueno sí por su frenetismo visual).

Luego me cuesta creer como Susan Sarandon o Christina Ricci han puesto su rostro a esta película donde tienen un papel testimonial, sobretodo la primera. John Goodman es lo más rescatable de la película y por fin sabemos que hizo Jack Shepard cuando salió de la isla, ¡se fue de carreras!, nah, Matthew Fox está correcto como Racer X. Emile Hirsch como Speed está bien sin más aunque asusta el parecido que tiene con el protagonista original. Fue buscado a conciencia.

Total, buena película para vibrar con unas carreras, con una puesta en escena digital cuasi única y que ofrece un entretenimiento muy artificioso propio de los Wachowski. Recomendable adaptación no tan dispar y alejada, como se dice, de la serie original.

Salu2!

PD: Y sí, tiene niño repelente y un mono…

Add to Technorati Favorites Mozilla Firefox

Immanent God Blues adaptado by Xesu

  © Blogger template 'Isolation' by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP