O bueno, sí lo ha sido para aquellas editoriales que han pescado las jugosas licencias que disponía la antigua Glénat. A lo que me refiero básicamente es al escenario que deja esta situación y el golpe mortal que ha supuesto para el mercado semejante despropósito. Uno de los éxitos editoriales de este país era la competencia, casi oligopólica, que existía en el mercado del manga. Pocas empresas, productos exclusivos y con una vigilancia permanente entre las partes implicadas respecto a precios. Es un modelo que sigue teniendo sus defectos y ha sido un mercado que pecó en épocas de vacas gordas de saturarse hasta límites inimaginables. Y quizá la culpa de esto sea de un público que seguía pidiendo licencias que no sabía si luego estaría dispuesto a comprar (otro debate para otro día). El caso es que ahora a Shueisha se le cruzan los cables y rompe el sistema eliminando del mapa a una de las “grandes” y abriendo un nuevo escenario donde Planeta y Norma Editorial jugarán a ver quien la tiene más larga. Ivrea verá esa disputa desde la distancia de su posición y el resto deberán adaptarse de nuevo a escenarios variopintos. Pero el problema de esto no radica en un tema de gustos, ni mucho menos, el problema real viene con los catálogos y los precios.
¿Qué pasa con las licencias menos jugosas que no tienen (ni tendrán) comprador? ¿Canceladas y si te he visto no me acuerdo? ¿Volvemos a los tiempos funestos de licencias perdidas y cancelaciones dolorosas? Porque es evidente que hay series que se van a quedar en el limbo y nadie va a continuar (Gintama está llorando en una esquina). Desde luego en los últimos que ha pensado Shueisha ha sido en los aficionados. Y luego tenemos el tema de los precios. Cuanto menos competencia haya más poder de decisión van a tener las editoriales, que como buenas empresas que son, no creo que les den ataques de altruismo y nos satisfagan con precios razonables (en pocas ocasiones lo han hecho pero ahora menos todavía).
Nada bueno, insisto.
Y perder a EDT de la pugna del mercado editorial del manga duele porque es un activo menos con el que contaremos. Joan Navarro habla de readaptarse, de tocar otros autores, de apostar por el comic nacional…en fin, salidas que desde luego no le devolverán a su antiguo status. En fin, no les vendrá mal recapitular y aprender de los errores cometidos (que no han sido pocos), pero para nosotros, lectores variopintos, es un jarro de agua fría. Deal with it.
Salu2!
PD: Y menudo jaleo ahora con las series empezadas...buff, dan ganas hasta de vender los tomos.