
Otros Juegos que acaban y otras Olimpiadas comienzan para volver, de nuevo, en 2012. El ciclo sigue su camino y decimos adiós (a falta de los paralímpicos) a Beijing 2008. Siendo sincero creo que he presenciado los mejores juegos de la historia, básicamente porque el producto infraestructuras x deporte x organización ha dado como resultado unos brillantes espectáculos que serán recordados durante mucho tiempo. Con estos Juegos es posible que haya cambiado mucho la visión de China en el mundo y no hay duda que ha sido otra demostración del ya más que anunciado liderazgo económico de este dragón asiático. Las infraestructuras sublimes (solo El Nido o el Cubo daban autentico respeto), una organización y atenciones, según se comenta, tremendamente eficientes, incorporación de tecnología avanzada (esas cámaras de mil y pico imágenes por segundo) o porque no decirlo, el numero impresionante de voluntarios, 400.000 (cifra solo posible en China por supuesto). Además, como ya mentaba abajo, ha sido una reunión espectacular de deportistas increíbles, plagada de records y las audiencias han respondido notablemente siendo millonarias por medio globo. Sin duda, un evento reseñable de este siglo XXI.
Aún así, espero que estos JJ.OO hayan conseguido abrir debate sobre la situación de los derechos en China (que no es oro todo lo que reluce) así como una disposición a rebajar las tensiones políticas que hasta hace solo cuatro días el mundo miraba hacia El Tíbet. Veremos a ver.
La ceremonia de clausura, por su parte, también fue bastante magna y es que Zhang Yimou volvió a dirigir el espectáculo. Eso sí, mucho más modesta lógicamente que la de inauguración. Fue otro bonito despliegue visual donde se le dio mucha cabida a Londres como próxima organizadora, incluso apareció el cansino de Beckham para no hacer nada. Grandes fuegos artificiales, mucho color y música (por allí andaba Placido Domingo que no se pierde una). Se dio el relevo a los londinenses y apagado del pebetero siempre emotivo para dar cierre a los juegos más mastodónticos. Dicho esto, una breve valoración para los nuestros.
Valoración delegación española. Creo que no hemos estado mal en líneas generales puesto que hemos incrementado el número de oros y platas respecto de Atenas y hemos quedado en un meritorio decimo-cuarto puesto en el medallero. Hemos acabado con 18 medallas, cifra más o menos la esperada para un país con nuestros recursos. Además, en estos juegos ya hemos rebasado las 100 medallas en el cómputo global/general, dato ilustrativo simplemente de que vamos por el camino correcto.
Ahora bien, tampoco tiremos las campanas al vuelo. Hay otros datos que nos deberían preocupar y que deberíamos comenzar a resolver cuanto antes. El primero de ellos es que hemos traído más deportistas que nunca y nos hemos llevado una medalla menos que en Atenas. ¿Mala suerte o falta de previsión? ¿No sería mejor llevar menos y más competitivos que no muchos con marcas mínimas? Ale, toma debate.
Preocupante (y mucho) lo de la natación y el atletismo. Por norma son deportes que reparten muchas medallas y no hemos catado ni una. ¿A qué le echamos la culpa? ¿A las federaciones? ¿A las infraestructuras? ¿A los entrenadores? ¿Al COE? ¿Al programa ADO?... Lo único claro es que ha sido algo vergonzante. Solo Wildeboer se pudo meter en la final de los 100 espalda y ya ha dicho que se pira a Australia a entrenar. ¿Y las Belmonte y las Villaecija? ¿Campeonas de Europa y sin finales? Algo falla, ¿no? En Atletismo solo daban buenos augurios Paquillo y Marta Domínguez y no tuvieron el día. Beitia se metió en la final de altura, María Vasco 5ª en marcha, Bragado acabó 4º en 50 km marcha, las chicas en los 1500 m y Quiñonez en los 110 m vallas. Toca reflexión importante.
Luego tenemos muchos cuartos puestos. El más sonado fue el de Javi Gomez Noya en Triatlón que venía de ganarlo todo. Tuvo problema estomacal. En condiciones normales hubiera sido oro por lo que poco que añadir. Ander Elosegui cuarto en canoa en aguas bravas (es joven y aun puede dar el salto cualitativo), Mariana Alabau en RSX en Vela (con margen de mejora) o Bragado en marcha. También hay bastantes quintos puestos como los de Ramos en Takweondo o las chicas de Judo (Leire y Esther).
También es hora de meterle mano a la gimnasia que si no fuera por Deferr sería otra bacalá terrible. Y en rítmica más si cabe desde la emotiva despedida de Almudena Cid.
Y los deportes de equipo siguen siendo nuestra salvación. Basket, Balonmano y Hockey siguen dando medallas pero como ya decía dos post atrás, no pueden ser nuestro seguro de vida eternamente. Hay que dar el salto en chicas y recuperar el volley-ball, que este año caímos en el pre-olímpico y preparar al waterpolo que van por el camino adecuado.
¿Y qué hacemos con los deportes más minoritarios? ¿Los dejamos a su aire como siempre? ¿Comenzamos a aplicar nuevos planes o nos conformamos con que la suerte nos sorprenda? ¿Preparamos nuevos José Luis Abajo o Leire Olaberría o nos ponemos a rezar en Londres? No sé si las becas o ayudas servirán de algo pero si alguien despunta hay que cuidarlo y no darle la palmadita. Hemos caído bastante en diplomas y eso canta a ciertos problemas estructurales.
Y ojo a la gente que no veremos ya en Londres: Llaneras, Vivi Ruano, Barrufet (y unos cuantos más de balonmano), Carlos Jimenez (y unos cuantos de basket), ya veremos si llega Gervi Deferr, Isabel Fernández en Judo, María Vasco probablemente (y muchos en atletismo), alguna competición de vela que también se cae del programa (tornado), Nina Zivaneskaya… Todos son gente de medalla y deportistas referencia. ¿Nos ponemos las pilas o nos pegamos el leñazo histórico en Londres? ¿Comenzamos a sacar valores tipo David Cal o Nadal o aceptamos el vacio generacional? Que el espíritu olímpico nos pille confesados.
Salu2!
PD: Y ale, con esto acaba ya el especial dedicado a los JJ.OO. ¡La “normalidad” vuelve a este blog!