jueves, 12 de abril de 2012

Sensación emocional al ver Saint Seiya Omega...

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Salu2!

PD: Sí, es una entrada lamentable, lo sé. Pero las imagenes hablan por sí solas y describen mejor la impresión que tengo de este subproducto sacacuartos. Definitivamente, Masami Kurumada, jubílate ya y deja de prostituir Saint Seiya. Gracias.

martes, 3 de abril de 2012

La expansión de la leyenda…


The Legend of Zelda – Skyward Sword


La leyenda ha vuelto. Midna y el crepúsculo los dejamos atrás hace ya unos añitos y las ganas de catar una nueva entrega de la saga comenzaban a ser ya generalizadas. Wii merecía un titulo zeldico desarrollado y pensado íntegramente para las capacidades que ofrece este sistema y este título es Skyward Sword. Vamos al análisis.

Historia. Según declaraciones de los responsables del juego (Aonuma y cía.) este Skyward Sword es el primero de la cronología, el origen de todo. En realidad no puedo estar en desacuerdo porque realmente los acontecimientos que suceden dan pie a entender eso pero también es verdad que algunos flecos no encajan bien del todo con otros títulos aunque bueno, esto es un tema menor, pues ensamblar la cronología Zelda es casi misión imposible incluso para la propia Nintendo. Link, aprendiz de caballero en Altárea, isla flotante donde viven los humanos, ve como durante la celebración del torneo Celeste con los pelicaros Zelda es engullida por un remolino negro que la transporta a las tierras inferiores. Link se presentará voluntario para acudir al rescate de su amiga y descubrir que el destino de ambos es mucho más grande de lo que nunca hubieran imaginado. Una nueva aventura épica y sorprendente nos espera.

Desarrollo. He aquí el gran tema de discusión. ¿Es Skyward lo mejor de lo mejor de la saga? Respuesta: depende. Por lo general, el aficionado a Zelda sabe que las posibilidades de la saga van aumentando según van apareciendo nuevas entregas pero parte de su esquema sigue permaneciendo inalterado. Por lo tanto, dependerá de factores muy subjetivos si este SS es el top zeldico, es decir, de si las novedades añadidas lo convierten en la mejor experiencia posible de la saga. SS innova en dos campos especialmente: overworld y mejoras, y mantiene sus señas como decía en lo demás (historia principal, armas, misiones, subquests y por supuesto sus mazmorras). Este Zelda incorpora algo que a todas luces debe permanecer y mejorarse: un overworld mazmorra. Es un concepto un poco ambiguo pero la idea es que los retos y los puzles ya te los encuentres antes de la mazmorra de turno. La sensación que produce es muy gratificante pues la sensación de desarrollo es constante reduciendo los tiempos muertos y favoreciendo que el interés vaya in-crescendo. Por ejemplo, las tres zonas de las tierras inferiores (Farone, Eldin y Lanayru) separadas y estancas (una decisión muy discutible) tienen sus respectivos templos pero tienen algo aún mejor: zonas previas casi tan largas e interesantes como los propios templos. Es decir, en Farone tenemos los bosques y los confines, en Eldin las distintas partes del volcán y en Lanayru las minas y el desierto antes de la refinería. Posteriormente, revisitaremos estas zonas y ampliaremos los territorios entrando en nuevas áreas que vendrán con nuevos retos e intrigas. Aunque el concepto de revisitar suene vago y poco pretencioso lo cierto es que por momentos parecen nuevas zonas por lo que tampoco lo veo criticable (muchos le han criticado esto al juego). El otro concepto es el de las mejoras de armas y pociones. Desde mi punto de vista, este elemento “rpgero” era fundamental y supone un cambio interesante (ahora un escudo de madera si arde lo pierdes por lo que tendrás que mejorarlo si no quieres palmar). La colección de objetos y la recolección de bichos son otros aspectos positivos pues se usarán para las mejoras. Las rupias, en esta entrega, pueden llegar a niveles de desmadre total pero creo que es uno de los primeros Zelda que obliga a gastar bastantes. Mola.

SS por su parte tiene grandes personajes secundarios pero las sidequest que nos “entregan” no han estado a la altura de lo esperado (Majoras puso el listón muy alto). Son normalitas, sin más. Los personajes desprenden carisma (esos Zelda, Malton y Grahim) a pesar de ese muermo de Fay (“Amo, ponga pilas al mando”) y la historia es una de las más simples pero bonitas de la saga. Con las mazmorras hay de todo (más fáciles o más difíciles) pero todas palidecen ante esa maravilla que es la Torre Celestial. Multitud de situaciones, uso de los artilugios, puzles, enemigos y líos varios. Lo mismo alguna mazmorrita más no le hubiera sentado mal. Los villanos ya no tienen esa magia de los antiguos pero sorprenden para bien (menuda gozada cogerle las armas a Iruoma en la Gran Caverna Ancestral).

No me quiero olvidar de las hypneas. Para mí han sido todo un acierto este fantástico reto de infiltración que se echaba de menos y que mejora mucho por mucho la experiencia vista en Twilight Princess. Ningún pero a potenciar este tipo de contenidos para el futuro.

Jugabilidad. Me voy a quedar con el calificativo que mejor define la experiencia jugable: fantástico. Porque fantástico es la detección de movimientos que nos permite sentir la experiencia como nunca antes otra entrega había conseguido. Nuestro brazo y el de Link es el mismo y nosotros somos los que movemos la espada y otros artilugios varios. Somos más protagonistas que nunca y somos mucho más vulnerables también. El control es algo complejo en sus primeros compases pero la experiencia que iremos ganando nos hace mejores y todo se va volviendo más intuitivo. En realidad la experiencia no es la 1:1 que nos prometieron pero si la suficiente para sentar nuevas bases. Por ejemplo, el mayor logro de este control es convertir los combates en algo apasionante y retador. Se acabó el atacar sin sudar. Ahora lo importante reside en buscar puntos débiles, direcciones concretas y afinar la precisión. Pero no solo la espada maestra sino también el látigo, el escarabajo volador, arco, cazamariposas o el resto del equipo se ajustan al perfil del control por movimiento (le podamos dar efecto al lanzar bombas y todo). El caso del escudo es exactamente el mismo. Podemos blocar y podemos presionar al rival para desarmarlo. En serio, todo lo que Nintendo quiera para sus próximos Zelda tiene que venir con este tipo de control implementando y presente para mejorarlo. Abstenerse de él seria todo un atraso y reconforta pensar que Wii U mantenga el Wiimotion Plus. El resto de menús son igualmente intuitivos. Dos botones son suficientes para movernos por menús y seleccionar cosas. Todo un acierto.
¿Lo peor? Sin duda, nadar. Se ha querido aprovechar el control por movimiento para nadar y me ha resultado molesto y poco práctico (torsionar el brazo era casi inevitable). Respecto a volar con el pelicaro, simplemente una gozada aunque es inevitable sentir que se podía haber aprovechado para multitud de situaciones.

Dificultad. Este ha sido otro de los temas de discusión polémicos. Desde mi punto de vista el juego se ajusta a unos parámetros sensatos. Tenemos bastantes corazones pero también han aumentado las situaciones de vulnerabilidad lo que provoca que en ciertos momentos sean muy necesarios (por no decir vitales). Con algunos jefes directamente no es mala idea tener incluso en un tarro un hada para regenerar algo de vida. Pero claro, también tenemos situaciones muy flexibles donde caerse por un precipicio no penaliza, mapas excesivamente aclarativos para ir avanzando sin problemas o mejoras de armas que no vienen acompañadas de enemigos más poderosos (bueno sí, aparecen los trolls grandes pero poco más). En cualquier caso, si eres un jugador que te van los retos Nintendo desbloquea al final el modo héroe para que te sientas como tal y puedas dar rienda a tu vena hard.

Aspectos técnicos. Bonito debate con esto también. Gráficamente es cumplidor y no tengo demasiados peros que ponerle aunque es evidente que no es el techo de la consola. Sin embargo, las carencias técnicas se han amilanado con un portentoso desarrollo artístico que realmente hace de esta entrega un juego muy preciosista. El famoso ambiente acuarela, los colores, los diseños de vestuario y los diseños de personajes y localizaciones es fantástico. Los modelados son probablemente los más perfectos de la saga (esta Zelda es amor platónico y la mejor ever) y los movimientos de Link siguen en evolución constante (el doble paso sobre la pared tras carrerilla es puro placer). La música es orquestada y salvo tres o cuatro temas realmente sobresalientes la podríamos definir de “muy ambiental”, quizás demasiado. En cualquier caso no le resta nada a la experiencia.

Resumiendo, que me ha gustado mucho y tiene mi seal of approval. EAD no decepciona cuando de un Zelda de sobremesa se trata y sigue expandiendo y mejorando la experiencia de lo que tiene que ser un juego de aventuras. Juego sobresaliente a pesar de sus fallitos y caprichos (las faronitas deberían estar vetadas) pero que no invalida la gran experiencia que supone. Aunque es posible que le falte algo más de ambición en algunos aspectos, Skyward Sword es uno de los mejores Zelda que existe. True Story.

Salu2!

PD: ¿He dicho ya que esta Zelda es puro amor?

lunes, 19 de marzo de 2012

Críticas cinéfilas (LXXV): Thor


Director: Kenneth Brannagh
Año: 2011
NOTA: 5,5

Las películas de superhéroes cada vez me producen más sopor, especialmente en los últimos dos años y la gran mayoría provienen de la factoría Marvel. La última (y única) salvedad la podemos encontrar en la primera generación de los X-Men del bueno de Matthew Vaughn que si ha sabido interpretar lo que debe ser una película de superhéroes. Thor, sin embargo, se une al grupo de adaptaciones un poco facilonas que no aporta nada, que entretiene lo justo y que llena de efectos CG la pantalla como único reclamo ante la falta más que alarmante de un guión atractivo. Como agravante añadido, tenemos encima que soportar un modelo cuasi idéntico en todas estas producciones: historia flojita, uno o dos elementos de enganche, un par de secundarios mediáticos y mucho dinero invertido en la factura técnica. Al final, efectivamente, cansa por repetición. Thor sigue de manera magistral dicho modelo. Lo peor es que en la dirección tenemos a Kenneth Brannagh y realmente no nos hemos enterado. No tiene sello de autor ni tampoco lo intenta lo cual es una pena porque podría haber incorporado a estos personajes cosas interesantes de lo poco que sé del comic. En cualquier caso, sí tenemos secundarios haciendo el lelo y gracietas, tenemos el tópico y manido rollete platónico del superhéroe con la chica y por supuesto al protagonista salvador que antes sudaba de los humanos pero ahora que ha conocido a Natalie Portman se ha redimido y ha mejorado como dios, persona o ente (es el efecto Natalie, tampoco vamos a criticar al chaval por ello).

Ser bastante desconocedor del comic original me hace preguntarme si realmente no había nada más a lo que agarrarse. Seguro que sí y probablemente mucho mejor que todo esto. La mitología escandinava es una de las más interesantes y seguro que Asgard podía ofrecer mejores pasajes que estos pero la realidad es la que es, una película hueca, de mero trámite y que además nos sirva de presentación para lo que veremos en Los Vengandores de Joss Whedon este año.

Personajes. Chris Hemsworth, Anthony Hopkins, Natalie Portman y Tom Hiddleston se reparten los diálogos. Por ahí tenemos también a Idris Elba, Stellan Skarsgaard o Ray Stevenson pero no aportan nada. Hemsworth como Thor cumple pero no convence demasiado. Tampoco lo hacen Hopkins ni Portman que están como meros figurantes de lujo y cuyos papeles no les exige nada interpretativamente. El Loki de Hiddleston es quizás lo más salvable de toda la cinta.

Técnicamente la película es interesante, desde los diseños a los efectos que incorpora. En realidad es lo más destacable de la película si obviamos las flojísimas partituras de Patrick Doyle. Muy majos los gigantes de hielo, las dos o tres escenas de acción y esas armaduras Saint Seiya Style.

En fin, entretenida pero tan olvidable que te dan ganas de maldecir la pasividad de Marvel. Ahora el muerto recae en Whedon, que por bueno que sea, no sé si mi mente podrá soportar otra producto flojucho y cansino. Tengamos fe.

Salu2!

PD: Y aún tengo pendientes al capitán américa y Green Lantern (este de DC).

domingo, 11 de marzo de 2012

Críticas cinéfilas (LXXIV): Legión


Director
: Scott Steward
Año: 2010
NOTA: 3,5

Sinopsis. Dios ha perdido la fe en el ser humano, así que ha decidido enviar a su legión de ángeles a la Tierra para exterminar a la raza humana por segunda vez en la Historia. La única esperanza recae sobre un grupo de rebeldes escondidos en mitad del desierto, que recibirán la ayuda del mismísimo arcángel Miguel. (FILMAFFINITY)

Bastante mala y olvidable. A pesar de sus intentos de ser algo potable la película se ahoga en su propio fango de mediocridad y no consigue ni sorprender ni entretener. Su principal lastre es una historia sin sentido y sin contexto que reúne a un grupo de personas en un bareto de carretera y deben defenderse a base de tiros y pirotecnia de una amenaza apocalíptica. La cosa empeora cuando se explica el motivo del ataque y vemos a Paul Bettany hacer posiblemente su peor faena interpretativa porque sencillamente no hay quien levante semejante papel. Al ver que la cosa se iba volviendo insostenible Scott Steward tira de diálogos y personajes para intentar sofocar la situación pero también fracasa estrepitosamente. Nos cuenta milongas de un matrimonio y su hija, de una camarera embarazada, de un padre y un hijo, de un tío que pasaba por allí con un arma…horrible todo. Sin ningún tipo de tensión ni interés, lo único que le quedaba a la película era su apartado técnico, que como todo lo demás, también es olvidable y propio de tv-movie de serie B. En su favor diré que tiene un combate de arcángeles propio de videojuegos que me hizo abrir un poco los ojos pero que también acaba en otro sinsentido por desgracia.

Interpretativamente tampoco se salva nadie, ni Dennis Quaid que supongo alguien engañaría para meterse en esto ni por supuesto Bettany que debe haberse quedado traumatizado.

En fin, no perdáis vuestro tiempo con esto. No merece la pena.

Salu2!

PD: Otra peli y reseñita zeldica incoming!

martes, 6 de marzo de 2012

The Fades, más y mejor fantasía british


Seguimos con ficción británica, a todas luces la apuesta más atractiva para un servidor en estos últimos años. Hoy os hablo de una serie de fantasía y ciencia ficción que probablemente fuera una de las mejores series de 2011 y que sin embargo no parece haber tenido una respuesta de la audiencia en condiciones. Tampoco ayuda el desconocer si habrá segunda temporada para este 2012. Estoy hablando de The Fades, una serie teen de la BBC (BBC3 concretamente) que ha conseguido revitalizar un poco la parrilla británica de la cadena demasiado centrada en Merlines, fantasmas, vampiros y hombres lobo. Es evidente que Merlin y Being Human son las referencias del género en este sentido de la cadena y ahí están sus cuatro temporadas por cabeza para atestiguarlo. Sin embargo ya tocaba algo nuevo y creo que esta serie da respuesta a esa demanda.

The Fades es una serie rara para gente que disfruta de propuestas raras. Creo que esto conviene señalarlo de entrada. No estamos hablando de una serie que entre fácil y que el gran público acepte a las primeras de cambio. ¿Por qué? Pues por lo de siempre. Fantasía, ciencia-ficción y personajes atípicos que se mueven por intereses atípicos, el trío de ases. La serie presenta a Paul, un chaval de instituto que tiene sueños recurrentes de lo más extraños. Pronto se dará cuenta que esos sueños son premonitorios de algo bastante apocalíptico y que su destino no será todo lo tranquilo y placentero que él desearía. Sus habilidades se irán desarrollando una vez es captado por un grupo de gente especial llamado “The Angelics” el cual lucha contra el problema que suponen los “fades” (almas estancadas que no ascienden). Esa vida problemática la va intentando compaginar cada vez peor con la personal donde tiene a su madre, hermana, su colega Mac y Jay, su novia-rollete. La serie consigue sus mejores momentos precisamente cuando ambas partes se entrecruzan y en un mismo capítulo asistimos a una conversación surreal y metarreferencial entre Paul y Mac sobre literatura fantástica (o sobre lo que se precie) para posteriormente meternos tensión en el cuerpo con escenas de suspense y misterio. Ese es quizás su mayor acierto pero tiene otros. Uno de ellos es su sentido del ritmo. Fundamental que una serie de estas características no te haga bostezar por la aparición de algunos tópicos y lo cierto es que durante sus seis capítulos consigue que el interés sea creciente. Y el otro es el juego realidad-fantasía que exhibe la serie. La trama es muy directa y visceral, sin tapujos ni florituras. Hay rayos y flipadas sí, pero sabe mezclarlo con sexo, muerte y sangre consiguiendo conectar mucho y más fácilmente con el espectador. No añado la factura técnica y ambientaciones porque siempre suelen rallar a niveles altos en la BBC y ya sería repetirse. Caras conocidas no hay muchas pero las más reconocibles son Iain De Caestecker (Paul), Daniel Kaluuya (Mac), Natalie Dormer (Sarah y mítica Ana Bolena en Los Tudor) y Johnny Harris (Neil). Mención especial y magnánima para Mac, probablemente el personaje de la serie. Sus prólogos son memorables.

En fin, no sé cómo venderla mejor. Creo que es una gran serie, seis capítulos y una única temporada por el momento. Interesante, mejor según avanza, dialogos y personajes que merecen la pena y unas ganas de más que deja espectaculares. ¡Ya tardais!

Salu2!

PD: ¡Señores de la BBC, confirmen una segunda temporada, por favor!

martes, 21 de febrero de 2012

Criticas cinéfilas (LXXIII): Cisne Negro


Director: Darren Aronofsky
AÑO: 2011
NOTA: 8,5

Aronofsky puede sentirse orgulloso de ser otro de esos cineastas que saben bien lo que es mezclar personalidad con descontrol y obtener como resultado calidad. En realidad es algo que captas de inmediato en sus últimas películas cuando ves el retrato que realiza a sus personajes, muchas veces llevados al límite, que es donde él parece se encuentra más cómodo de cara a contar su historia y ahí tenemos como ejemplo reciente “El Luchador”. Además ha conseguido aunar ese punto del cine independiente que le caracterizaba con otro de comercialidad que ha acabado provocando que el interés por sus cintas se haya ampliado y abarcado un mayor número de públicos. Va aprendiendo el bueno de Darren.

Cisne Negro es una gran película porque, primero de todo, tiene todo un arsenal de referencias previas ya buenas de por sí. Aronofsky coge las riendas y toma sus bases de algunos de sus referentes que indudablemente van desde el desaparecido Satoshi Kon (el recuerdo a Perfect Blue es total) a algunos cineastas americanos y europeos, tales como Polanski. Eso no invalida el trabajo del director ni tampoco el resultado final de la película pero si ayudan a potenciar y aceptar sus virtudes. En segundo lugar es buena porque sabe transmitir perfectamente todos los detalles de la historia. Aunque en realidad es merito compartido con el trabajo realizado por los protagonistas, parte del seguimiento feroz y calculado de la cámara, el compaginarse con la gran banda sonora de Clint Mansell o el simple descontrol en el que entra Nina y del que es coparticipe el propio Aronofsky (el mismo descontrol al que hacía mención al inicio) hace que la intensidad por lo general se dispare y caigas atrapado en las alas del cisne. En tercer lugar, destacaría la fantástica ambientación opresiva que se traslada a los personajes y que facilita conectar mucho más con la historia. Los camerinos, la habitación de Nina, el pub…todos transmiten un extraño agobio y desasosiego que van acordes a los hechos ocurridos y sentimientos del personaje principal. Y en cuarto lugar, obviamente, las interpretaciones. Vincent Cassel borda al exigente director y Mila Kunis a la bailarina rival pero es evidente que es Natalie Portman el autentico eje en el cual gira todo el espectáculo.


El papel de Portman es complejo pero parecía que le venía anillo al dedo para demostrar su talento. Nina es una joven bailarina que ansía hacerse con el papel protagonista de El Baile de los Cisnes que su compañía estrenará en breve. Se considera capacitada para el rol pero el director le exige más, tiene una rival que consigue seducir mejor y tiene una madre que carga sus propias frustraciones en su hija. Nina teje, bajo semejante presión, una patología que la llevará a transformarse en el poderoso cisne negro aunque, por el camino, el precio pagado sea demasiado alto. Oscar 2011 a la mejor interpretación femenina. No es raro pues esta Nina es casi una extrapolación de la Portman real. La atractiva chica de Harvard que llegó al cine con una gran corrección técnica pero que no había conseguido superar interpretativamente a la niña que fue en Léon aquí se encuentra ante su punto álgido. Aronofsky provoca no solo que Nina se desate, se suelte y se convierta en el cisne negro sino, que en el proceso, Natalie Portman también consigue soltarse y firmar una de sus mejores interpretaciones. Ahora ya no hay excusas, ahora Natalie es una actriz completa. Y yo que me alegro.

Cisne Negro es una bonita locura, una lección de cine descontrolado y desatado que sigue distando, para mí, de la obra maestra que muchos dicen que es. Sin embargo, es una película potente y visceral, de las que atrapan al momento y no te sueltan hasta el final, de las que adoras irremediablemente porque sus virtudes anulan sus defectos y donde técnica y artísticamente funciona como un reloj. Que vengan más como esta, por favor.

Salu2!

PD: Proxima parada: The Fades.

domingo, 5 de febrero de 2012

Black Mirror: crítica y retrato


Otra miniserie británica la que os traigo hoy. Se llama Black Mirror y es, probablemente, una de las mejores cosas que le pasó a la ficción televisiva el año pasado. Viene firmado por Charlie Brooker al que ya vimos de qué pie cojeaba con la curiosa y rara Dead Set. Son tres episodios autoconclusivos que rondan la hora de duración y que tienen por objeto final una crítica social de las más contundentes que se recuerdan. ¿Os pica la curiosidad?

Black Mirror propone en sus tres episodios situaciones completamente distintas: un presidente del gobierno obligado a rebajarse ante las amenazas de un secuestrador, un joven que pedalea en una bici como un autómata y una pareja que vive sin intimidad. Personajes distintos, épocas incluso distintas e historias diferentes pero todas con un nexo común: la tecnología, o mejor dicho, las aplicaciones de esas tecnologías. La idea de Brooker sale a relucir según pasan los minutos y no le cuesta demasiado golpear al espectador pues está todo perfectamente calculado para hacerte pensar. Y ya lo creo que piensas, tu cabeza debate ante lo que está presenciando, te conmueve y las preguntas aparecen solas: ¿Qué aplicaciones o sentido les estamos dando a las tecnologías? ¿Es correcto o nos precipitamos y doblegamos ante ellas? ¿Podríamos llegar a vivir como autómatas totales en un futuro próximo? ¿Está la intimidad vendida? ¿Qué papel juega la moral en todo esto y donde queda tras semejante percal?

El mensaje de Black Mirror es muy potente y se difumina de formas diversas en los tres capítulos. The National Anthem, el primero, lleva al límite al primer ministro británico. No os cuento más porque el efecto sorpresa se perdería pero según se suceden los minutos se ve la enfermedad social que denuncian los guionistas, la del morbo desmedido de una población que ejerce además su presión a través de los medios y redes sociales como si de juegos de diversión se tratase. El resultado final resulta contradictorio pues esa misma gente que le daba al me gusta en facebook o twiteaba luego se horroriza al final. Este episodio es para ponerlo en las escuelas. Must see.

El segundo capítulo, 15 Million Merits, nos sitúa en un futuro indeterminado donde parece que la vida se ha vuelto terriblemente autómata. Las personas, encerradas en lo que parecen gigantescos edificios, pedalean en bicis estáticas para conseguir unos créditos canjeables. Éstos podrán usarse para pagar servicios, alimentarse y acceder al reality Factor X, la única vía (parece) para salir del “pedaleo diario”. Aparte de lo fantástico que está Kaluuya (pronto hablaré sobre The Fades, donde también participa el actor) este episodio es toda una declaración de intenciones contra los programas reality y sus audiencias. La moraleja final es también muy devastadora.

Y el ultimo capitulo es The Entire history of you. Este es el más redondo de los tres desde mi punto de vista porque es donde más claro se ve la denuncia a un futuro subyugado a la tecnología. En este relato la humanidad cuenta con un aparatejo incrustado en la cabeza que les permite almacenar todas sus vivencias y reproducirlas a posteriori con un pequeño mando a distancia. Esta tecnología provoca una crisis en la relación de la pareja protagonista a causa de la reinterpretación de los recuerdos. Dudas, nuevos enfoques, sospechas…la intimidad se ha convertido en un término voluble y efímero, cuasi inexistente y la humanidad, de nuevo, prisionera y atormentada, en resumen, infeliz.

En fin, otra vez la ficción inglesa por delante. Miniserie muy especial y de gran calidad que desde aquí os recomiendo encarecidamente.

Salu2!

PD: Zelda, Natalie Portman, series fantásticas, el detective más famoso…mucho por venir!