miércoles, 18 de agosto de 2010

Acariciando el techo de las 2D


Oboro Muramasa (The Demon Blade)

Es difícil hacer lo que hace Vanillaware en estos tiempos que corren. Muy difícil. El mercado de los videojuegos actual está dominado globalmente por las tres dimensiones y lo lleva estando desde hace más de una década. Las desarrolladoras vieron el camino a seguir, muchas de las franquicias y sagas clásicas dieron el salto, otras directamente ya nacieron en 3D y poco a poco nuestros ojos fueron acostumbrándose a decirle adiós a la era de los 16 bits. También fue el comienzo de la carrera tecnológica (y de los tiquismiquis que inundan ahora los foros y que solo valoran los juegos por cómo se ven). Por suerte, entre tanto graficazo aún hay cabida para las dos dimensiones. Son pocas ya las que apuestan por esa vía pero la verdad es que no tengo más que buenas palabras para quien lo intenta. Nintendo por ejemplo con Mario Bros y Wario Land (y los futuros Donkey Kong y Kirby), Wayforward con A boy and his blob y Batman y por supuesto Vanillaware con su Murasama.

George Kamitani, director de Vanillaware, debe ser un tío muy especial. No hacen más que un videojuego (o dos pero rara vez) por generación y no solo no contemplan dar el salto a las 3D sino que siguen experimentando y consiguiendo nuevas experiencias con las dos dimensiones. Se la bufa y rebufa cuales sean las tendencias del mercado. Yo les aplaudo por ello porque si bien es cierto que no lo petan en ventas sí están consiguiendo un reconocimiento importante dentro del sector. Pues bien, su última joyita es este Oboro Muramasa aparecido en Wii que sigue la estela del encantador Odin Sphere (lo tengo que terminar, lo sé) y presenta dos historias paralelas ambientadas en el Japón feudal, concretamente por la era Tokugawa si no recuerdo mal. Los protagonistas de las mismas son Kisuke y Momohime. El primero se ve envuelto en una serie de asesinatos y no recuerda el porqué ya que pierde la memoria mientras que la segunda ha sido poseída por otra alma expulsando la suya de su cuerpo. Bajo estas premisas se desarrollan dos historias emocionantes y épicas donde el amor y el dolor inundan la propuesta respetando el estilo del estudio.

¿Qué decir de este juego? Pues maravillas básicamente. Su aspecto visual es una de esas cosas a las que no puedes decir que no. El puntillismo y perfeccionamiento casi enfermizo sobre los sprites es tan grande que no es raro que te quedes semihipnotizado mientras juegas con tu personaje ya que incluso detenidos, Kisuke y Momohime se mueven al son de su respiración o moverán sus ojos como si analizasen el terreno que les rodea. Esto es herencia directa del Odin Sphere que ya era meticuloso con los detalles. Artísticamente es muy potente: diseño de personajes abrumador (con cada jefe había que limpiarse las babas), una ambientación nipona excelente (muy de la época conjugando castillos con ciudades y con estampas al aire libre de una belleza increíble) y unas partituras musicales de lo más apropiadas y significativas.


Jugabilidad. Hay quien le achaca a estas propuestas que sin su bonita puesta en escena serían juegos mediocres por lo que poco que plantean a nivel jugable. Esa es una afirmación injusta desde el momento en que sus planteamientos no buscan nada más allá del género al que pertenecen. Si bien el Odin Sphere era un beat´em up con tintes de “rpgeros” este Murasama es un beat´em up de pura cepa donde lo único que tenemos que hacer es avanzar, matar y recuperar vida si la perdemos. Es más purista incluso que el Odin Sphere porque en aquel aún metieron la alquimia y alguna pijada más pero este ni eso, este lo más novedoso que incorpora es un sistema de forja de espadas/katanas que no supondrá ningún quebradero de cabeza pues solo necesitamos matar y saber alimentarnos. Los mandos y ordenes son de lo más intuitivos, simples y directos valiéndose de nunchuk+wiimote. Sin embargo sabe combinar la sencillez del tirar pa lante con algunas curiosidades como levitar brevemente, los golpes aéreos, las habilidades de los distintos sables o alguna prueba exploratoria.

También tiene concepción de juego rejugable. Sin ir más lejos el juego posibilita que al finalizar las dos historias puedas seguir forjando las espadas que faltan y poder ver así los finales alternativos. Además tiene tres modos de dificultad (Musou, Shura y Shigurui) con posibilidad de ser alternados en cualquier momento. El Shigurui es un maldito infierno. Y nada, por ultimo darle las gracias a Rising Star por la traducción del juego (a pesar de los lloros de sangre al ver habilidades sin h) y por respetar la posibilidad del audio japonés (lovely lovely). En definitiva, estamos ante un juegazo.

Salu2!

PD: Próxima reseña: Wario Land The Shake Dimension

5 comentarios:

eter dijo...

Simplemente una gozada.

Visualmente es una maravilla, y más para un otaku. Pero es que además jugablemente es tan simple como adictivo, y engancha lo que no está escrito hasta conseguir todas las espadas y derrotar a todos los enemigos.

pd: y preparate, que el Wario es igual o mejor :)

Roy Ramker dijo...

Que grande es Oboro Muramasa, no podíamos esperar menos de Vanillaware. Un juego muy, muy grande que pasará desapercibido pero marcará a todos los jugones que sepan disfrutar de sus virtudes y el encanto que desprende en cada una de sus pantallas, basta mencionar los increíbles paisajes que nos acompañarán a lo largo del juego.

Xesu dijo...

eter. Sin duda *_* Yo aún tengo pendiente pillarme algunas espadas más para forzarme a rejugarlo xD Tengo ganas de más pero ya habrá tiempo cuando acabe el Galaxy 2.

PD: Los retos del Wario son un infierno descomunal. En ellos estoy ahora mismo xD El juego es encantador.

Roy.Ya ves. Me fastidia que juegos así no lleguen ni al medio millón de copias vendidas. Pero bueno, es lo que tienen estas joyitas japos. Las estampas del juego son autenticos recitales de belleza. No sé como lo harán pero son magos.

Salu2!

eter dijo...

Los tesoros me los conseguí todos, pero con los retos creo que me quede en torno al 90%. Como dices... infernales.

Xesu dijo...

Tio, es que los de las monedas o los del tiempo son un horror. Lo de no perder vida o no matar a ningún enemigo aún al final lo puedes conseguir a base de repetir pero completar el juego al 100% es misión imposible para mí xD