viernes, 12 de junio de 2009

Criticas cinéfilas (XXXIV): Un hombre para la eternidad

Director: Fred Zinnemann

Año: 1966

NOTA: 8


Sinopsis.
Enrique VIII trata de obtener el favor de la aristocracia para divorciarse de su esposa y poder contraer matrimonio con Ana Bolena. Pero sir Thomas Moro, un ferviente católico y hombre de confianza del monarca, se encuentra en una encrucijada: ¿debe actuar de acuerdo con sus ideas, arriesgándose a padecer las iras de un rey corrupto muy dado a ejecutar a quienes considera traidores, o debe ceder ante Enrique VIII, quien no tienen ningún reparo en adaptar la ley a sus necesidades?

Pues el otro día le pispé a mi padre una de sus películas aunque a él tampoco le falta tiempo para recomendarla a diestro y siniestro. Hablo de Un hombre para la eternidad aunque algunos la conoceréis más por su nombre original “A man for all seasons”. Esta película me daba miedo ponérmela por un motivo básicamente: su temática. No tengo nada en contra de las películas autobiográficas porque hay muchas y muy buenas pero andaba algo escéptico sobre cómo iba a reaccionar y encajar en mis gustos una adaptación de la vida de Tomas Moro (Thomas More), importante y relevante personaje de la historia británica. Al final todo queda en un simple prejuicio de los míos porque poco a poco la película de Zinnemann se vuelve tremendamente disfrutable. Es una película cuyo máximo son los diálogos, coherentes y no faltos de interés en cada una de las partes de la película que te invitan a la reflexión y a la crítica. De esto último el guionista Robert Bolt (guionista también de la obra de teatro referida al controvertido More) prepara bien el camino porque es en base a la actitud crítica que mantiene Moro ante los acontecimientos que se inicia para el espectador el momento de posicionarse. Como deja claro la sinopsis, estamos ante un jurista declarado, que ve la ley como algo supremo y según eso se va formando una personalidad bastante definida. Por otro lado es teólogo y vive la religión católica como algo que da demasiado sentido a su vida, situación bastante recurrente seguramente si tenemos en cuenta el periodo en el que transcurre la película (1510-1535). Por tanto las dos facetas le hacen un hombre poderoso y solido en lo intelectual y en lo ideológico lo que acaba traduciéndose en admiración por parte de unos y envidias y rencillas por parte de otros. Su relevancia llega a ser tal que acabará ocupando el puesto de Canciller Supremo con el visto bueno de Enrique VIII.

Si hay un momento que realmente es genial en esta película es precisamente la conversación que mantiene con Enrique VIII sobre leyes y derechos. Aquí, no sé si de forma intencionada o no, se nos presenta a un Enrique VIII campechano y quizás demasiado moderno para los tiempos que corrían. Hablan de jurisprudencia, hablan de amistad pero cuando sale a relucir el “quiero casarme con Ana Bolena porque Catalina me ha salido infértil y me da igual si para ello tengo que crear una iglesia anglicana” se transforma en un torbellino de encontronazos entre ambos personajes ya que Moro es lo que hoy llamaríamos un conservador de pro y viendo como óptima la legislación de entonces le daba igual que fuera el monarca o su primo que la ley y la religión eran inamovibles. Esto enlaza muy bien con la otra parte de la película, algo más floja, pero instructiva sobre un personaje difícil de achatar y al que no consiguieron doblegar a pesar de la persecución a la que fue sometido. Como dice el lema, “nunca un silencio resultaba tan molesto”.

Siendo una película de mitad de los 60 la ambientación, fotografía y vestuario son ejemplares y es de agradecer a Sony que hayan pulido la imagen de esta película en dvd como merecía aunque con una edición coleccionista un poco cutre.
Para cerrar no puedo dejar de nombrar al elenco de actores/azos que se ven por la pantalla durante los 120 minutos que dura la película. Paul Scofield como Tomás Moro está sensacional transmitiendo esa voluntad de hierro e inteligencia propias del jurista curtido. No tiene un gran protagonismo pero Robert Shaw (¡Tiburon!) como Enrique VIII se sale por los cuatro costados con sus diálogos y frases. También hace un cameo Orson Welles aunque por desgracia el papel del cardenal no tiene más presencia que la de introducir el percal. Wendy Hiller como Lady Alice Moro está correcta sin más aunque al personaje tampoco se le podía sacar mucho jugo. Leo Mckern y un jovencísimo John Hurt completan un plantel notable.

En fin, os la recomiendo sinceramente. Seis oscars y 7 BAFTA, posiblemente una de las grandes de los años sesenta, un reparto sensacional y un guion más ágil e interesante de lo que en un principio pudiera parecer. Grande Zinnemann.

Salu2!

PD: Será coleccionista por el librito que lleva dentro porque por extras…

5 comentarios:

key dijo...

está entera en español en youtube. mira que plan youtubero me voy a montar: un hombre para la eternidad, willow y cuarteto de la habana.

eter dijo...

Me encató cuando la vi hace años en el programa de Garci.
Thomas Moro impresionaba por su simple y llana integridad.
Ese tipo de cine ingles que es más bien teatro, con grandes diálogos y declaraciones cada poco tiempo.

key dijo...

ahora que la ví solo puedo agradecerte xesu la recomendación. todo muy bien las actuaciones, la ambientación. pero el guión y los diálogos son lo mejor.

Kururin dijo...

Me gustó mucho cuando la ví hace ya bastante tiempo, y eso que las biográficas me suelen aburrir que te cagas. El contrapunto del excesivo conservadurismo de Moro con la verborrea progresista de Enrique VIII (personaje que odio con todas mis fuerzas y no sé por qué) son sin duda el punto fuerte de la película, acompañados de un guión excelente.

Eso sí, pienso que darle 7 premios de la Academia es excesivo ya que ese mismo año hubo unas cuantas mejores, y ya si ampliamos la vision a la década de los sesenta hay muchas que le dan mil vueltas, no precisamente americanas todas ellas.

Pero bueno, lo dicho, una gran película.

Saludos.

P.D. Jugando al Star Ocean 3 por lo que veo. No está mal, pero me acabó aburriendo a la larga y los combates molan pero son demasiado machaca botones para mi gusto.

Xesu dijo...

Key. ¿Anda por el youtube entera? xD Bueno, me alegra que te haya gustado. Sus dialogos tienen ese punto de calidad que dotan de mucha integridad a la pelicula. Tengo ganas de revisionar Willow, a ver si un dia lo hago xD

Eter. Tomás Moro es que tiene esa fuerza de los grandes personajes que acaba en liderazgo para los que le creen y generando malestar entre los que no. Es íntegro y controla bien su palabrerío y por ello no pudieron con él.

Como dices, se nota que la historia viene del teatro. Casi se podían notar los diferentes actos de la pelicula. Buena adaptación de Bolt.

Kururin. Sí, es cierto que la pelicula no es de las mejores de los años 60 aunque creo que lo que la engrandece es que siendo biografica resulte muy interesante y didactica. Ya digo, no daba mucho por ella y al final me encantó.

PD: Pozí, aún no le he metido caña al Star Ocean por culpa del Final Mierdasy XII pero cuando acaben los examenes le meteré alguna viciada.

Salu2!