
Fairy Tail 1-200
Hasta ahora no había hecho ningún análisis de la popular serie de Hiro Mashima salvo las perogrulladas que suelo meter en los posdatas pero viendo que ha superado recientemente la mareante cifra de 200 capítulos creo que es un buen momento para echarle un vistazo a su evolución.
Quiero empezar por Hiro Mashima. El autor de Rave no es un principiante en esto del shonen, ya sabe lo que son series largas y conoce el abrumador reto de la publicación semanal y la presión editorial. Ha trabajado como ayudante de gente reputada y se ha ganado su hueco dentro del genero shonen y sin embargo, no es santo de mi devoción. Rave está bien para pasar el rato, es un shonen aventuresco arquetípico con sus cosas buenas y malas que tal vez se extendió más de la cuenta (35 tomos). El resto de obras menores o los encargos (véase Monster Hunter Orage) tampoco tienen ninguna característica especial que merezca ser recalcada por lo que vayamos directamente a la que muchos consideran su mejor obra: Fairy Tail. Cualquiera que se haya tragado Rave y empiece Fairy Tail no encontrará nada nuevo bajo el sol porque Mashima mantiene el esquema de la primera, es decir, sucesión de sagas cortas, grupo protagonista variable y enemigos por aquí y por allá. La única diferencia que hay entre ambas reside en el planteamiento del eje central de la historia. Si bien en Rave queda bastante clara en Fairy Tail es un espectáculo. Supuestamente el eje central son los Dragon Slayers pero llevamos más de veinte tomos y seguimos sin un arco central digno, algo que nos quite de encima los arboles para poder ver el bosque. Es cierto que hay series que funcionan bien con poca información u otras que gestionando bien montaje, ritmo y cliffhangers salen reforzadas pero esta pide a gritos algo más, algo a lo que agarrarse para disfrutarla más (y mejor).
El otro gran problema de Fairy Tail sigue siendo que las expectativas que suelen levantar sus sagas no están a la altura viendo los resultados finales. Si vas sin pretensiones no pasa nada pero a Mashima le gusta bastante venderte la moto sin grandes resultados. Es como comprarse un boleto de lotería, esperar con ganas el sorteo y luego no oler ni el reintegro. Ilusiones frustradas. Sólo la saga de los Phantom es la única que mantiene el tipo toda enterita. Luego o bien cae en repeticiones o innova con resultados más bien nefastos (me viene a la mente aquella batalla interna del gremio organizada por Luxus). Eso por no hablar de la saga de los Oracion 6, tal vez el mayor bluff de la serie.
Y por último, tampoco me ha convencido nunca que se saliera del género aventurero que prometían sus inicios. Fue un jarro de agua fría. De hecho ha sabido implementar bien el esquema de Naruto: el de las misiones con equipo protagonista volante/variable. Se produce un hecho, se crea la misión y un equipo protagonista se forma para llevar a cabo dicha misión. Luego que el desarrollo de la misión sea mejor o peor ya dependerá de la calidad del autor que haya detrás.
En fin, 200 capítulos después estamos como al principio. La historia principal (insisto, si es que hay una clara) no arranca, sucesión de sagas correctas que dejan tirando a frio y mucha expectativa que luego se traduce en repeticiones de algo ya visto. Sin ir más lejos la que acaba de empezar pinta maravillosamente pero ya está repitiendo patrones (nuevo enfrentamiento entre integrantes del gremio). Esperemos que esta vez Mashima borde algo más interesante y rompa el ciclo de una vez. También os quería hablar de las tetas de Lucy y el fanservice descarado que nos clava cada dos por tres pero bueno, si el tío está salido poco podemos hacer.
Le seguiremos la pista un tiempo más pero tampoco demasiado.
Salu2!
PD: Menos mal que ya vuelven los piratas de mi corasón xD
Quiero empezar por Hiro Mashima. El autor de Rave no es un principiante en esto del shonen, ya sabe lo que son series largas y conoce el abrumador reto de la publicación semanal y la presión editorial. Ha trabajado como ayudante de gente reputada y se ha ganado su hueco dentro del genero shonen y sin embargo, no es santo de mi devoción. Rave está bien para pasar el rato, es un shonen aventuresco arquetípico con sus cosas buenas y malas que tal vez se extendió más de la cuenta (35 tomos). El resto de obras menores o los encargos (véase Monster Hunter Orage) tampoco tienen ninguna característica especial que merezca ser recalcada por lo que vayamos directamente a la que muchos consideran su mejor obra: Fairy Tail. Cualquiera que se haya tragado Rave y empiece Fairy Tail no encontrará nada nuevo bajo el sol porque Mashima mantiene el esquema de la primera, es decir, sucesión de sagas cortas, grupo protagonista variable y enemigos por aquí y por allá. La única diferencia que hay entre ambas reside en el planteamiento del eje central de la historia. Si bien en Rave queda bastante clara en Fairy Tail es un espectáculo. Supuestamente el eje central son los Dragon Slayers pero llevamos más de veinte tomos y seguimos sin un arco central digno, algo que nos quite de encima los arboles para poder ver el bosque. Es cierto que hay series que funcionan bien con poca información u otras que gestionando bien montaje, ritmo y cliffhangers salen reforzadas pero esta pide a gritos algo más, algo a lo que agarrarse para disfrutarla más (y mejor).
El otro gran problema de Fairy Tail sigue siendo que las expectativas que suelen levantar sus sagas no están a la altura viendo los resultados finales. Si vas sin pretensiones no pasa nada pero a Mashima le gusta bastante venderte la moto sin grandes resultados. Es como comprarse un boleto de lotería, esperar con ganas el sorteo y luego no oler ni el reintegro. Ilusiones frustradas. Sólo la saga de los Phantom es la única que mantiene el tipo toda enterita. Luego o bien cae en repeticiones o innova con resultados más bien nefastos (me viene a la mente aquella batalla interna del gremio organizada por Luxus). Eso por no hablar de la saga de los Oracion 6, tal vez el mayor bluff de la serie.
Y por último, tampoco me ha convencido nunca que se saliera del género aventurero que prometían sus inicios. Fue un jarro de agua fría. De hecho ha sabido implementar bien el esquema de Naruto: el de las misiones con equipo protagonista volante/variable. Se produce un hecho, se crea la misión y un equipo protagonista se forma para llevar a cabo dicha misión. Luego que el desarrollo de la misión sea mejor o peor ya dependerá de la calidad del autor que haya detrás.
En fin, 200 capítulos después estamos como al principio. La historia principal (insisto, si es que hay una clara) no arranca, sucesión de sagas correctas que dejan tirando a frio y mucha expectativa que luego se traduce en repeticiones de algo ya visto. Sin ir más lejos la que acaba de empezar pinta maravillosamente pero ya está repitiendo patrones (nuevo enfrentamiento entre integrantes del gremio). Esperemos que esta vez Mashima borde algo más interesante y rompa el ciclo de una vez. También os quería hablar de las tetas de Lucy y el fanservice descarado que nos clava cada dos por tres pero bueno, si el tío está salido poco podemos hacer.
Le seguiremos la pista un tiempo más pero tampoco demasiado.
Salu2!
PD: Menos mal que ya vuelven los piratas de mi corasón xD