martes, 14 de septiembre de 2010

Ya podemos llamarle mito


Almenos esas son las sensaciones generales que tengo yo y mucha gente desperdigada por el mundo, que Rafa Nadal es un mito viviente del deporte contemporáneo. Ese tanteo final de 6-4, 5-7, 6-4 y 6-2 ante Novak Djokovic de un partido que no pude ver integro debido al complicado horario del mismo supone un antes y un después para el tenis y el deporte en general. Creo recordar que en la entrada de Roland Garros ya presentí todo esto que ahora está pasando: dije que Rafa está muy por encima del resto ahora mismo y esta victoria en el US Open lo certifica. Superior físicamente, superior mentalmente y superior técnicamente. Esto último parecía siempre la gran asignatura pendiente de Nadal pero este triunfo en el US Open solo puede explicarse por ese crecimiento a nivel técnico espectacular, solo hace falta ver su servicio para entenderlo. Sacando por encima de los 200 km/h, aces a tutiplén… es un Nadal distinto, un Nadal que ha sabido adaptarse a todos los territorios, ya no es solo el dios de la tierra batida, es algo más. ¿Cómo se explica que jugadores consagrados en pista rápida como Novak tengan que sufrir semejante pisoteo?

Y para más inri completa el Grand Slam de la ATP a sus 24 años siendo el séptimo en hacerlo y fija su cifra en nueve grandes. De seguir así me da miedo pensar hasta dónde puede llegar, puede ser antológico. Su próximo objetivo importante será la Masters Cup y creo que puede llevárselo de calle. Este Nadal es un mito, tal vez el mejor deportista que hayamos tenido si Indurain, Gasol y el grupo selecto de campeones que tenemos lo permiten. Él dirá que no, que se ve como siempre, que sigue trabajando y con los pies en la tierra pero todos sabemos que sus proezas trascienden lo común y sino que venga dios y lo vea.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Críticas cinéfilas (LXI): Inception (Origen)


Director: Christopher Nolan
Año: 2010
NOTA
: 8,5

Reconozco que me gusta mucho el cine de Nolan. Es un director con una gran capacidad para absorber referencias, agitarlas en su mente, insuflar ingenio y vomitar finalmente películas de una gran solidez. Tras el taquillazo del Caballero Oscuro creo que lo que necesitaba Nolan era algo como Inception, una película diferente, que si bien es cierto que no es tan inédita como algunos intentan hacer ver, resulta una experiencia tremendamente disfrutable y más en un año como este 2010 que como no mejore mucho en el último cuatrimestre no va a ser un año a recordar por su calidad cinéfila precisamente.

Inception (u Origen como la hemos llamado aquí) es una amalgama de contenidos, un despliegue temático que inspira un poco de respeto ya en sus primeros compases y que promete un viaje a través de los sueños bastante curioso. A este director le debe apasionar jugar con lo onírico, adentrarse en los sueños y configurar a su antojo espacios determinados porque esta película es una clara demostración de ello. La historia no es que vaya de sueños como tal sino de intentar convertir los mismos en un campo de recreación e investigación, una forma más de extraer información o ideas. Bajo esta premisa Nolan desarrolla lo que parece una guerra corporativa donde un grupo de profesionales en el subconsciente deberán interceder en favor de su cliente. En esta ocasión el plan es algo más complicado: no deben extraer información sino introducir una idea en el subconsciente de una persona. El espectáculo está servido.

El concepto es un poco ambiguo y el director piensa que nos lo tiene que explicar. Alrededor de media hora dedica el inglés en contarnos de qué va el asunto y se vale de una inexperta Ellen Page para hacerlo. La futura arquitecto del grupo va viendo por ella misma las diferentes reglas del mundo onírico y nosotros de paso vamos cogiendo el tono de la película. Son minutos agradables y fascinantes que exigen prestar atención o de lo contrario te lastrarán todo el resto del metraje. Sin embargo, son reglas que luego el mismo Nolan no es capaz de respetar o almenos de controlar. Si bien queda todo muy claro respecto a soñadores, arquitectos, drogas, niveles, tótems, patadas o proyecciones lo cierto es que luego hay golpes que no sabes encajarlos, puestos tal vez a la intemperie para subrayar más los momentos de acción y artificio que otra cosa. El ejemplo que recuerdo era el del personaje de Tom Hardy que en su nivel saca una cacho arma de pronto de la nada. ¿Cada soñador puede implementar cosas? En ese caso, ¿por qué no liberarse de los perseguidores con algo rápido e infalible? Mi no entender.

Dejando eso de lado, la película tiene un ritmo notable a pesar de rebasar las dos horas y media de duración. Como ya apuntaba el trailer, los sueños se convierten en las escenas del crimen y cantidades ingentes de acción se adueñan de la película. Persecuciones, tiros, tretas, cuerpo a cuerpo…un recital de escenas imparable que llegan al súmmun en la escena del hotel con el amigo Gordon-Levitt. Pero para suavizar algo más el asunto Nolan introduce al personaje de Marion Cotillard, enlace dramático al personaje de Cobb interpretado por un gran Leo DiCaprio. Realmente es el argumento que subyace a tan aparatoso despliegue de medios dejando la historia de un Cillian Murphy algo desprovista de interés. Sin entrar en spoilers simplemente decir que la historia de Cobb es bastante interesante, más de lo que en un principio pudiera parecer y de paso, como bien sabe Nolan, lo mejor para desatascar de tanta acción es un poco de drama enrevesado.

La música de Hans Zimmer es muy climática, muy acertada y ciertamente atrevida mientras que la peli técnicamente es una burrada: fotografía, ambientación, efectos… todo está a disposición de lo que se quiere contar y hacer más inmersiva la propia experiencia. En eso no hay ni un pero que poner.

Por tanto, ¿qué decir de Inception? Pues película notabilísima, técnicamente apabullante, entretenida a rabiar y con un grupo de actores esplendido donde tal vez el único pero sea el propio Nolan que no ha terminado de manejar con soltura la arquitectura de la propuesta debido a las dudas que suscitan sus propias reglas (ese final mosqueante y demás). En cualquier caso, es un thriller muy recomendable, sacado de una de las mentes que mejor saber fusionar las palabras calidad y comercial. Echadle un vistazo ipso-facto.

Salu2!

PD: Estoy pensando en revisar notas de películas. Algunas no envejecen como esperaba xD

PD2-shonen:
2ª semana sin One Piece (lo sigo llevando bien, la espera valdrá la pena); Konan iba de tapada y da el susto a Madarita (por desgracia se cambiarán las tornas); ¡era la Lisanna de verdad! (un poco lol pero puede dar juego); interesante lo de Ilias de Leo; Matsuri y Grana tirandose kames sin parar (parece que se divierten xD); a Oga se le dispara el tatuaje/sello zebub (y asoma el master de Toujou). Interesting!

domingo, 5 de septiembre de 2010

Bleach, caminando hacia la perdición

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El titulo peca de agresivo pero es que no creo que haga falta maquillar lo que está siendo el mayor descalabro que he visto en la Shonen Jump desde hace mucho mucho tiempo. Definitivamente Kubo Tite se ha confirmado como un autor mediocre, algo que ya podíamos sospechar hace 200 capítulos pero que ahora es toda una realidad palpable y me atrevería a decir que incluso inamovible. Los shonen (especialmente los largos) no son el exponente de la coherencia por norma general pero si dentro de sus ambigüedades y sus características propias son capaces de encontrar vías factibles u optimas para desarrollarse perfecto, no habría peros ni entradas como esta. El problema llega cuando creas unas reglas, unas características y unas formas y estilos y te los pasas por el forro cuando te da la gana. Es como si en un examen de conducir de coche te crees que llevas un avión y violas el código de circulación a cada paso que das. Lamentable, ¿no? Pues bien, eso es lo que está haciendo el señor Tite desde hace ya dos años y medio. Hace, deshace, inventa, reinventa, vuelve a desafiar y reestructurar lo que reinventó y lo peor es que lo hace ya de manera natural, a veces sin explicaciones de por medio.

Cuando comenzó Bleach muchos nos ilusionamos. Era una serie de temática fantástica y paranormal que no olvidaba sus dosis de comedia (de las mejores de la Jump por aquel entonces) y que además se sostenía en un protagonismo compartido bastante apetecible: por un lado un macarra y por el otro una fémina de semblante juvenil pero de edad indeterminada. Había química, había buen hacer a todos los niveles, pasabas un buen rato y te divertías con toda esa tropa entonces inofensiva de Keigos, Kons, Uraharas, Isshins…etc. Ahora ya no sé ni lo que son, si es que son algo ya... Luego llegó la Sociedad de Almas que funcionó especialmente bien demostrando ritmo, guión y montaje. El componente shonen típico/tópico se disparó pero era algo aceptable y el resultado final mereció mucho la pena. A partir de ahí la serie se fue yendo, con perdón, a la mierda más absoluta. A los Vizards los aguanté bien, la sorpresita de Isshin era tentadora y con la aparición de los Arrancar estaba dispuesto a transigir pero Tite ya no podía más. Se le comenzaba a notar exhausto, sin ganas de sostener una historia decente, alargando arcos de una manera nauseabunda y repitiendo esquemas ya vistos. Hueco Mundo fue una broma de mal gusto que duró demasiado. A Kubo le darían un toque de atención o tal vez él mismo se diera cuenta que aquello había que remontarlo y se sacó el Turn back to the Pendulum, un pequeño flashback que nos devolvió la esperanza. Pasaban cosas, explicaban otras, había humor, había sorpresas…etc. digamos que fue una buena muestra de que la serie tenía, si quería Tite, elementos a los que agarrarse para parecerse a sus buenos tiempos pero no, solo fue un espejismo, algo temporal para atarnos un tiempo más y así poder alargar más el suplicio. En la red se desató, con bastante rapidez, el movimiento de Kubo TROLL (you trolled my fandom?), una reacción espontanea de seguidores contra el autor por sus flipamientos. No es raro que en estos tiempos se hagan gifs o parodias de cualquier cosa pero pocos autores están generando tantos como el bueno de Kubo. Por algo será y Google Images es la prueba.


Pero lo de la guerra en Karakura ha sido/está siendo una aberración, la explosión máxima de lo que es un shonen pasadísimo de rosca, que no atiende ni a la propia lógica de la serie ni a nada en particular. Creo que autores que dominan lo absurdo deben estar con la boca abierta, especialmente Yoshio Sawai, autor de Bobobo y ex-colega de Tite, al ver como sus parodias han quedado a la altura del betún tras los últimos acontecimientos de Bleach. Las hay para todos los gustos: incoherencias argumentales, desfases épicos en cuanto a niveles de poder, tópicos extremos, personajes desechados, escupidas en la cara a los lectores (ojo a lo de Harribel y lo que significó), parodias que no quieren serlo pero lo son y así un largo etcétera. Y esta vez no sé si se puede justificar con el “es un shonen, asúmelo”. Evidentemente estaremos hablando en otro nivel de concepción del género porque yo no he visto nada tan surreal sobre papel nunca.



La voy a dejar de seguir un tiempo. Que se calmen las aguas porque mis ojos no están preparados para una nueva digievolucion de Aizen, ni de ver super Ichigos que han superado a super Ichigos que a su vez han superado a los saiyans en entrenamientos sin sentido ni por supuesto más Just as planned demenciales (seguro que Aizen ya sabía que esta entrada iba a escribirse y cuantos comentarios tendría, of course!). Resumiendo, que no tengo ganas de que me sangren los ojos como al del video (muy ilustrativo de la realidad de la serie xD). Pero como dicen los defensores del Bleach actual: “La serie es dios, me encanta su dibujo”.

Salu2!

PD: Otro al que me voy a cargar es a Yagi. Ojito la que me ha liado en el 107. FFFUUUU!

PD2-Shonen: 1ª semana sin OP (lo llevo bien); Konan vs Madara (Go Konan, go!); la Lisana de Edoras ha caído a la Tierra (la que se va a liar xD); Leo vs Radamanthys (curioso puede ser un rato); Kagetora y Matsuri sin contemplaciones; adoremos Beelzebub forever (divertida, fresca, humor, ostias las justas y rapiditas, buenos secundarios e incrementando...que se mantenga, que se mantenga!).

lunes, 30 de agosto de 2010

Críticas cinéfilas (LX): Toy Story 3


Director: Lee Unkrich (PIXAR)
Año:
2010
NOTA:9


El viernes vi dos cosas inolvidables: Valencia a 46ºC y Toy Story 3. De lo primero no hace falta decir mucho salvo que ha sido una experiencia muy próxima a lo que debe ser el infierno. De lo segundo sí tengo más cosas que decir. La primera y más significativa es que han pasado bastantes horas desde que la he visto y aún tengo un nudo en la garganta. Pixar vuelve por sus derroteros y nos trae otra propuesta de enorme calidad que además sirve de cierre a una de las sagas de animación más divertidas de los últimos años: Toy Story. En 1995 vimos la primera parte, una película que nos presentaba las vivencias de un grupo de juguetes que encontraban la felicidad siendo útiles a sus respectivos dueños. Ver las andanzas de Woody, Buzz y cía. resultaba una experiencia amena, divertida y original que irremediablemente dejaba huella para bien en nuestras, por entonces, adolescentes retinas. Luego llegó la segunda parte en el 2000. Toy Story 2 sorprendía por el evidente salto técnico pero sobretodo por su denotado interés por perfilar no solo una entrañable aventurilla sino algo más serio, por intentar abarcar temas inéditos que consiguieran reflexión por parte del espectador. Temas como el abandono, la traición o la ética arañaban minutos a esta película infantil/juvenil lo cual ya era sintomático de la evolución de la saga que ha conseguido, con todos los honores, madurar perfectamente en su final.

Lee Unkrich ha dado en el clavo con la tercera parte. Toy Story 3 es el cierre perfecto, el final que merecía este grupo de juguetes más vivos que nunca. Andy ha crecido y la universidad le espera lo que provoca en la pandilla un cierto malestar por el futuro incierto que les espera. Woody, fiel como siempre, cree que Andy no los traicionará y que serán subidos a un desván para volver cuando él los vuelva a reclamar. Como ya es norma en la saga, los juguetes se complicarán la vida y acabarán metidos en una historia frenética llena de comedia y drama a partes iguales. El principio de la película ya es toda una declaración de intenciones y tal vez uno de los mejores momentos de la filmografía Pixar dejando entrever que será la propuesta más madura de la saga, la más sentimental. Y efectivamente así ha sido. Es tierna, brillante y cautivadora. Todo lo que se propone lo transmite con naturalidad y sus valores no entienden de edades brindando a todos los espectadores la opción de reír y llorar. Es, en definitiva, la Pixar que ha encontrado la calidad superlativa en propuestas universales.


Por supuesto este cierre intenta ser un homenaje destinado a los Andys que empezamos esta andadura en 1995 pero va más allá con reflexiones sobre la vida misma recordándonos el inexpugnable paso del tiempo y la vejez logrando,eso sí, una moraleja bastante optimista y conmovedora. Técnicamente es adorable, la música está donde debe estar y el ritmo, montaje y duración son sencillamente perfectos. Lo único achacable es que el 3D me sigue sin convencer demasiado pero resultaba complicadillo encontrar un maldito cine en Valencia con la película en 2D (pasen por caja). Y por supuesto tendréis un nuevo corto pixariano titulado Día y Noche que es sencillamente una delícia más de esta gente ("no temais lo desconocido"). En fin, a pesar de que no encontraba muy necesaria una parte más de los juguetes gustosamente me trago mis palabras y os la recomiendo mucho. Y como bien diría el trío extraterrestre: eternamente agradecido estoy.

Salu2!

PD: ¡El gaaaaaanchooooo! LOVELY EPIC MOMENT

PD2-Shonen: Salto temporal y un mes sin OP (FFFFUUUUU); Kisame Fail (lo mejor los flashbacks como siempre); ahora llega Super Ichigo que ha superado a Super Ichigo (buff,Bleach se está mereciendo una entrada); adiós a Edoras (sigue sin hacerme tilín FT); Shiner se come unos cuantos owneds de Amamiya (no me gusta “la otra”); los Teimou ya comienzan a pillar (parecen sacados de Bobobo, por cierto xDDD).

martes, 24 de agosto de 2010

Criticas cinéfilas (LIX): El curioso caso de Benjamin Button


Director: David Fincher
Año: 2008
NOTA: 7

No es la mejor película de Fincher, eso es una realidad impepinable y hay momentos en los que el Fincher que yo conozco desaparece por completo medio-confirmando que el estudio metió manaza/trastocaron la idea inicial que tenía con la película por hacerla más oscarizable. Sea como sea esta curiosa propuesta dramática se me antoja necesaria y me ha hecho pasar un buen rato.

Es cierto que la narración original de Scott Fiztgerald era de tan solo de diez páginas y que esta adaptación al cine se ha ido por encima de las dos horas y media pero aun siendo una película innecesariamente larga encuentra una estructura coherente y ritmo fluido donde parecía imposible. Este director (uno de mis favoritos ever) es exactamente como el relojero que da comienzo al relato en la película: un profesional de la precisión. El método fincheriano, por suerte para nosotros, no entiende demasiado de géneros y se mueve espléndidamente allí donde se instale, incluso el drama que nos acontece. El curioso caso de Benjamin Button es un relato que viene a tocar temas universales y que se vale de la fantasía para imprimirle mayor reclamo a esos temas. La vida y la muerte, el amor y el dolor son temas recurrentes en esta película, tratados con una sobriedad imponente que sin embargo encuentran maneras de tocarte emocionalmente. No vais a llorar ni vais a sufrir, tan solo pensar. Es el gran punto fuerte de la película, que la moraleja resulta trascendente, que el tiempo es la variable que nos define, que el carpe diem lo inventó alguien por algo. El metódico director consigue gran parte de su objetivo y consigue motivarte respecto a estos temas. Sin embargo y enlazando con lo que decía arriba, hay momentos en los que desaparece su sello. ¿Desde cuándo Fincher se pone a desperdiciar minutos? La película encuentra dos elementos insalvables: la relación de amor y los enlaces al presente. Benjamin y Daisy viven su odisea particular pero determinados pasajes de su historia de amor son narrados de una manera un tanto anodina, sin nada que aportar. En esos momentos me venía una imagen mental de Fincher y Roth tirándose los trastos. Por suerte, se compensa con otros de factura poderosa. Tres cuartos de lo mismo con algún que otro pasaje de la vida de Benjamin. Unos son lirismo del bueno y otros son directamente superfluos. Y ahí está el pero de la película, que Fincher estará más o menos acertado pero siempre te suelta información. No hay espacio para lo olvidable. El otro punto negativo son los acercamientos al presente. Me parece bien que la historia apueste por el flashback pero el montaje sufría cuando nos acercábamos a ver que hacía Julia Ormond. Innecesario.

La película técnicamente es una delicia fincheriana, de esas que lo hacen un realizador reconocible y virtuoso. Exquisita puesta en escena, fotografía cautivadora, el uso de la iluminación es magistral (consigue evocar sentimientos y recuerdos) y la música de Desplat se llena de pianos con sonidos melancólicos. Especial mención a la dirección artística, el majestuoso maquillaje y los efectos especiales. Ni un solo pero, oiga. Los intérpretes están simplemente bien. Conocidos de Fincher como Brad Pitt o Elias Koteas responden al reto con sobriedad aunque reconozco que el Benjamin de Pitt peca de frialdad. Mejor lo lleva Cate Blanchett que si bien no encuentra gran química con Pitt siempre desata su lado camaleónico y sorprende. La sorpresa es Taraji P.Henson que borda su papel. Papeles más insulsos los de Julia Ormond o Tilda Swinton.

Resumiendo: buen drama, técnicamente impecable, viaje emocional al centro de los personajes pero con un Fincher por desgracia demasiado intermitente. Notable bajito.

Salu2!

PD: ¿Te he contado alguna vez la historia de cuando me cayeron siete rayos? MITICO

miércoles, 18 de agosto de 2010

Acariciando el techo de las 2D


Oboro Muramasa (The Demon Blade)

Es difícil hacer lo que hace Vanillaware en estos tiempos que corren. Muy difícil. El mercado de los videojuegos actual está dominado globalmente por las tres dimensiones y lo lleva estando desde hace más de una década. Las desarrolladoras vieron el camino a seguir, muchas de las franquicias y sagas clásicas dieron el salto, otras directamente ya nacieron en 3D y poco a poco nuestros ojos fueron acostumbrándose a decirle adiós a la era de los 16 bits. También fue el comienzo de la carrera tecnológica (y de los tiquismiquis que inundan ahora los foros y que solo valoran los juegos por cómo se ven). Por suerte, entre tanto graficazo aún hay cabida para las dos dimensiones. Son pocas ya las que apuestan por esa vía pero la verdad es que no tengo más que buenas palabras para quien lo intenta. Nintendo por ejemplo con Mario Bros y Wario Land (y los futuros Donkey Kong y Kirby), Wayforward con A boy and his blob y Batman y por supuesto Vanillaware con su Murasama.

George Kamitani, director de Vanillaware, debe ser un tío muy especial. No hacen más que un videojuego (o dos pero rara vez) por generación y no solo no contemplan dar el salto a las 3D sino que siguen experimentando y consiguiendo nuevas experiencias con las dos dimensiones. Se la bufa y rebufa cuales sean las tendencias del mercado. Yo les aplaudo por ello porque si bien es cierto que no lo petan en ventas sí están consiguiendo un reconocimiento importante dentro del sector. Pues bien, su última joyita es este Oboro Muramasa aparecido en Wii que sigue la estela del encantador Odin Sphere (lo tengo que terminar, lo sé) y presenta dos historias paralelas ambientadas en el Japón feudal, concretamente por la era Tokugawa si no recuerdo mal. Los protagonistas de las mismas son Kisuke y Momohime. El primero se ve envuelto en una serie de asesinatos y no recuerda el porqué ya que pierde la memoria mientras que la segunda ha sido poseída por otra alma expulsando la suya de su cuerpo. Bajo estas premisas se desarrollan dos historias emocionantes y épicas donde el amor y el dolor inundan la propuesta respetando el estilo del estudio.

¿Qué decir de este juego? Pues maravillas básicamente. Su aspecto visual es una de esas cosas a las que no puedes decir que no. El puntillismo y perfeccionamiento casi enfermizo sobre los sprites es tan grande que no es raro que te quedes semihipnotizado mientras juegas con tu personaje ya que incluso detenidos, Kisuke y Momohime se mueven al son de su respiración o moverán sus ojos como si analizasen el terreno que les rodea. Esto es herencia directa del Odin Sphere que ya era meticuloso con los detalles. Artísticamente es muy potente: diseño de personajes abrumador (con cada jefe había que limpiarse las babas), una ambientación nipona excelente (muy de la época conjugando castillos con ciudades y con estampas al aire libre de una belleza increíble) y unas partituras musicales de lo más apropiadas y significativas.


Jugabilidad. Hay quien le achaca a estas propuestas que sin su bonita puesta en escena serían juegos mediocres por lo que poco que plantean a nivel jugable. Esa es una afirmación injusta desde el momento en que sus planteamientos no buscan nada más allá del género al que pertenecen. Si bien el Odin Sphere era un beat´em up con tintes de “rpgeros” este Murasama es un beat´em up de pura cepa donde lo único que tenemos que hacer es avanzar, matar y recuperar vida si la perdemos. Es más purista incluso que el Odin Sphere porque en aquel aún metieron la alquimia y alguna pijada más pero este ni eso, este lo más novedoso que incorpora es un sistema de forja de espadas/katanas que no supondrá ningún quebradero de cabeza pues solo necesitamos matar y saber alimentarnos. Los mandos y ordenes son de lo más intuitivos, simples y directos valiéndose de nunchuk+wiimote. Sin embargo sabe combinar la sencillez del tirar pa lante con algunas curiosidades como levitar brevemente, los golpes aéreos, las habilidades de los distintos sables o alguna prueba exploratoria.

También tiene concepción de juego rejugable. Sin ir más lejos el juego posibilita que al finalizar las dos historias puedas seguir forjando las espadas que faltan y poder ver así los finales alternativos. Además tiene tres modos de dificultad (Musou, Shura y Shigurui) con posibilidad de ser alternados en cualquier momento. El Shigurui es un maldito infierno. Y nada, por ultimo darle las gracias a Rising Star por la traducción del juego (a pesar de los lloros de sangre al ver habilidades sin h) y por respetar la posibilidad del audio japonés (lovely lovely). En definitiva, estamos ante un juegazo.

Salu2!

PD: Próxima reseña: Wario Land The Shake Dimension

viernes, 13 de agosto de 2010

Sitcom por aquí, sitcom por allá (2)


COMMUNITY - Primera Temporada

Menuda sorpresa más agradable. Había leído cosas sobre esta serie en muchos blogs amigos y las referencias eran muy positivas pero reconozco que meterme con una nueva sitcom era demasiado teniendo en cuenta que ando viendo tres diferentes actualmente y encima NEOX (seguramente el canal más decente de la TDT) nos va a enchufar en breve Modern Family. La suma hace cinco series (¡5 sitcoms a la vez!) lo cual ya es muy raro en mí pero es que nunca podré decirle que no a una serie como Community que desde el viernes que la acabé va a ser una fija en mi agenda.

¿Y fija por qué? ¿Qué tiene esta Community de especial? Yo creo que frescura. Si pasamos del anodino piloto y vamos un poco más allá nos vamos encontrando con el aire fresco que ya no veo en series referencia de comedia con más temporadas en su haber. Una primera temporada tiene la difícil tarea de gustarte y si es posible convencerte. Hay que hacer presentaciones, hay que proponer un estilo y hay que establecer directrices a seguir. Community ha presentado sus credenciales, ha propuesto un estilo particular y ha apostado por la comedia desenfadada que puede crecer desde múltiples ángulos. Seguramente es por esto último que la serie ha tenido una gran acogida y ha conseguido con todo el merecimiento una segunda temporada, porque puede irse hacia donde quiera sin resentirse en absoluto conjugando el estilo autoconclusivo con guiones dispares de todo tipo. De hecho, el elenco protagonista es en sí mismo muy heterogéneo para facilitar esa disparidad. Por ejemplo, el capitulo donde Shirley introduce los valores de la navidad desde el prisma católico choca frontalmente con el de sus compañeros donde hay judíos, musulmanes, testigos, agnósticos y ateos y el guión empieza a hacer piruetas para pasar veinte minutos esplendidos donde líos y risas campan a su aire.

En general, me encanta esta fórmula porque no sabes por dónde te van a salir. Un capitulo de Community es como un plan sin previa planificación que encuentra su modo y tiempos de desarrollo casi de manera innata. Empieza un capitulo, los protas aparecen por la sala de estudio y que sea lo que dios quiera. Me viene a la cabeza el capítulo de la mafia de las alitas de pollo que sabes cómo empieza pero no como se va a desarrollar. Esta supuesta anarquía y su forma de jugar con los personajes y las situaciones son la frescura de la que hace gala y convierte a este grupo de estudiantes de español en una gran comedia, tal vez de lo mejorcillo que tenga la NBC en parrilla junto a Lemon y cía.

Más puntos fuertes: los personajes. La premisa de centrar la historia en una Community College norteamericana no parece motivo suficiente para darle una oportunidad pero en cuanto conoces a protagonistas y secundarios te va a dar igual el contexto porque directamente se te olvida. Como decía, el grupo protagonista está formado por gente muy diferente. Jeff Winger, el típico tío que se siente imprescindible por su físico y capacidad de liderazgo; Abed, el personaje raro que ve la vida desde su contexto particular; Britta, la luchadora de las causas perdidas; Shirley, la madre de dos hijos que afronta su reciente divorcio; Annie, la recatada y neurótica estudiante; Troy, ex-promesa del futbol americano y Pierce, la "sabiduría" de la vida. Este peculiar grupo me ha conquistado y verles como una pequeña familia resulta inevitable pero ojo a los secundarios también. Por ahí tenemos a dos personajes como el Señor Chang o Dean Pelton que son oro del moro. El primero es el profesor de español (¡Buenos días children!) y el segundo el activo decano que busca de forma desesperada darle glamour a una universidad considerada de tercera en EEUU. Si la serie ya tenía un punto histriónico importante estos dos la suben a surrealista, en especial el personaje de Ken Jeong (el momento de su entrada en Modern Warfare [1X23] es BESTIAL).

Otro de sus puntos fuertes es su nivel referencial. Me gusta que las comedias tiren de referencias y si tiran puyas pues mejor todavía. The Big Bang Theory o 30 Rock son un buen exponente de ello, en especial la segunda en la que casi todos sus episodios hay referencias a series, televisión, cine o cultura popular. A Community también le gusta ese juego y es que con Abed, un erudito de la cultura televisiva, está a huevo. Friends, la HBO, The Wire, Batman, Mad Men, Epi y Blas y muchas otras no se salvan de los comentarios del grupo. Algunas son antológicas. Tampoco han faltado cameos curiosos como el de Jack Black que no sé si repetirán en la segunda pero estaría bien.

En definitiva, encantado estoy con la serie. Tengo muchas ganas de Greendale, tengo ganas de nuevas historietas y quiero seguir pensando que Abed y Troy cerrarán más capítulos como ellos saben, es decir, ASÍ. En septiembre empiezan de nuevo las clases. Ahí estaremos.

Salu2!

PD: Y lástima de subtítulos… ¿alguno ha encontrado decentes?

PD2-shonen: Se respira salto temporal onepisero (in Oda we trust); Naruto saiyan-rikudou mode, Kisame garrapata…(del gran flashback a esto); Aizen mariposon (lo de Bleach ya es demencial); Mistgun propone palmar para reiniciar Edoras (que se acabe esta saga ya); Tenma recupera su alma (lógico, es un shonen); lo de Oboro se llama dopaje extremo; Ishiyama reacciona (amemos a Aoi eternamente).