Hace unos años pensaba “mal” de los Masters y cuando digo mal no me refiero a que no me gusten o no los vea necesarios sino que los veía como los hermanos menores de los Gran Slams, eran más bien un reclamo de marketing que algo “grande” de verdad donde las principales ciudades del mundo buscaban emular algo de las grandes citas tenísticas conocidas y de paso forrarse. Además apretaban mucho el calendario fatigando, no pocas veces, a los jugadores y aparecían lesiones y cosas indeseadas propias de ritmos exagerados. Aunque el calendario siga siendo muy movidito tengo que decir que mi visión sobre los Masters ha ido variando con los años porque están consiguiendo espectáculos tenísticos de primer orden y eso me alegra. Este de Madrid estrenando instalaciones (Caja mágica) ha sido uno de ellos donde Santana y el resto de organización han apostado por una tierra batida poco usual de la que dicen es más rápida que alguna de las duras del circuito. El concepto es confuso. Lo normal es que si das el paso a pista de tierra lo haces para favorecer al juego de los españoles pero entre altitudes e historias tampoco han logrado lo que querían. Sea lo que sea y hasta que no veamos cómo evoluciona esta pista (se habla incluso de tierra azul ¿?) de poco sirven las criticas.
El gran partido del torneo fue la semifinal Nadal-Djokovic y por ella quiero empezar. Fue un partido épico y seguramente de los mejores de la temporada junto a aquella semifinal de cinco horas en Australia entre Rafa y Verdasco. Rafa Nadal comienza a ser algo más que un deportista con el que pasar un rato de emociones frente al televisor (o en pista), es una explosión de convicción, su figura te hace creer que lo adverso es superable. Su tenis es un subidón moral y un espectáculo. Ayer sentimos eso otra vez cuando acabó ganando en tres sets apuradísimos al número cuatro del mundo, Novak Djokovic en cuatro horas. Nole venia motivado porque Murray le está apretando en la clasificación y sacó su mejor tenis en tierra y tuvo tres pelotas de partido pero jugaba contra Nadal y eso no puede ser bueno. Y así fue, Novak no pudo resistir al tesón de su rival y reconoció en rueda de prensa que no basta con hacer el partido de tu vida e ironizó sobre lo de jugar con dos raquetas (¡menudo crack xD!).
Pero llegamos a la final y nos topamos con Roger. Tengo que reconocer que me ha sorprendido ver al suizo jugando al nivel que todos le recordábamos: rápido, frio y efectivo. Menos errores no forzados y un saque genial le han valido para vencer a Nadal en dos sets consiguiendo su segundo torneo de la temporada. Yo no me voy a poner a buscar excusas como están haciendo muchos desde que ha acabado el partido y Rafa ya lo ha dicho (“ha jugado mejor y punto”). Además Nadal ya viene de ganar Monte Carlo y Roma y se puede permitir flaquear en ocasiones. Tampoco es malo para el espectáculo que Federer tenga mejores sensaciones y se acerque a su mejor tenis. Roland Garros puede ser más interesante después de de este torneo y yo que lo agradeceré muy mucho si así fuese.
Salu2!
PD: Y ojo a Safina y Wozniacki que van disparadas…
PD2: Barbanegra también quiere cuota de pantalla en Impel Down; Naruto contesta a Nagato pero no convence; Soi Fong siente el Death Breath; Oracion 6 reparten hostias como panes; Alone tortura a Aiacos usando a Violate; Matsuri, Kagetora e Ian también salieron malparados; Yuko revela más cosas y yo me pierdo más.



